La AfD y cinco diputados de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) aprobaron en el Parlamento de Sajonia-Anhalt una moción que reclama levantar las sanciones europeas contra Rusia y terminar la ayuda militar y financiera alemana a Ucrania. La iniciativa obtuvo 44 votos de los 83 escaños de la Cámara. No cambia la política exterior del país, pero revela que la derecha radical puede reunir apoyos para imponer su agenda en el debate regional, incluso antes de que se forme el nuevo Gobierno.

Una mayoría estrecha, con valor político
La votación se celebró en una sesión ruidosa, entre golpes en las mesas y gritos de apoyo. La moción, presentada bajo el lema «Conversaciones de paz en lugar de ampliar la guerra en Ucrania», fue descrita como «histórica» por Ulrich Siegmund, líder regional de AfD. Para él, la propuesta expresa el deseo de paz de millones de personas y el coste de la ayuda a Ucrania. Sin embargo, su aprobación es simbólica: no obliga al Gobierno federal ni modifica las sanciones, decididas en el marco de la Unión Europea.
El resultado depende de cinco votos de BSW, que surgió en 2024 como escisión de Die Linke. Ese respaldo convierte la votación en algo más que una iniciativa de AfD: muestra que dos fuerzas situadas en extremos distintos pueden cooperar cuando comparten posiciones sobre Rusia y Ucrania. Los grupos de la CDU, el SPD, Los Verdes y La Izquierda votaron en contra.
La disputa sobre quién debe ceder
Los defensores de la moción sostienen que la guerra tiene antecedentes políticos que deben considerarse. La dirigente parlamentaria de BSW, Claudia Wittig, pidió tomar en serio las preocupaciones rusas por la expansión de la OTAN hacia el este y afirmó que Vladímir Putin está dispuesto a negociar. Esa argumentación, sin embargo, deja en segundo plano las condiciones que Moscú exige para las conversaciones: el reconocimiento de territorios ocupados y un desarme de facto de Ucrania.
Los críticos señalaron que Kiev ha ofrecido repetidamente un alto el fuego, mientras que Moscú lo ha rechazado. El diputado conservador Stefan Ruland advirtió que retirar el apoyo a Ucrania equivaldría a premiar al agresor y debilitar al país atacado. Desde el SPD, Katja Pähle denunció una inversión de la relación entre víctima y responsable; Eva von Angern, de La Izquierda, calificó la iniciativa de «regalo para Putin». La controversia no gira solo en torno a qué política puede conducir a la paz, sino también a quién se exige asumir primero el coste de alcanzarla.
Una alianza que anticipa la negociación regional
La moción llega en un momento de incertidumbre política: el Gobierno regional aún no está formado y la AfD, vencedora de las elecciones de septiembre con el 43,8 % de los votos, busca consolidar su influencia. Ya había logrado que Tobias Rausch y Hans-Thomas Tillschneider fueran elegidos presidente y vicepresidente del Parlamento. El presidente regional en funciones, Sven Schulze, interpretó el apoyo de BSW como un posible «regalo de boda» para la futura investidura de Siegmund, aunque la votación por sí sola no demuestra que exista un acuerdo de gobierno.
Schulze y otros trece diputados de la CDU abandonaron la sala durante la votación para evitar que se les atribuyeran votos disidentes, después de una elección parlamentaria previa marcada por controversias. Las disputas sobre la neutralidad de Rausch y el comportamiento de Siegmund añaden tensión a una Cámara que todavía busca establecer sus reglas de funcionamiento. El alcance más duradero de la moción puede estar ahí: aunque no altere la política hacia Ucrania, permite a AfD presentarse como fuerza capaz de fijar temas y atraer aliados puntuales. La coincidencia con BSW fortalece esa estrategia en el plano parlamentario, pero no elimina las diferencias entre ambos partidos ni garantiza que puedan trasladarla a una mayoría estable.