Al menos 139 muertos en un naufragio frente a Djibouti; el balance sigue sin cerrar

Al menos 139 muertos en un naufragio frente a Djibouti; el balance sigue sin cerrar

Al menos 139 personas, incluidos niños, murieron cuando naufragó frente a Djibouti una embarcación que transportaba a más de 300 migrantes con destino a Yemen, informó el domingo la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La cifra corresponde únicamente a los cuerpos enterrados por las autoridades y podría aumentar: otros fueron sepultados por migrantes y aún no se incorporan al recuento oficial porque deben ser verificados.

Más de 80 personas sobrevivieron, según la información disponible. Equipos de rescate y autoridades locales trabajan para recuperar cuerpos y atender a quienes escaparon del hundimiento. La distancia entre el número de víctimas confirmadas y el total de personas que viajaban impide establecer por ahora un balance definitivo.

Un registro incompleto en medio de la emergencia

Alexandre Coissac, jefe de misión de la OIM en Djibouti, explicó que las autoridades solo contabilizan las personas enterradas oficialmente. Algunos migrantes dieron sepultura a otros fallecidos por su cuenta; esos cuerpos no se añadirán a las estadísticas hasta que las autoridades puedan confirmar su identidad y verificar los casos. Por ello, las 139 muertes reportadas constituyen un recuento parcial, no necesariamente el desenlace de las labores de búsqueda.

La falta de identificación también deja a las familias sin certeza sobre el destino de sus parientes. Coissac describió entierros sin nombre y en una fosa común, y advirtió que podría no llegar a conocerse qué ocurrió con algunas de las personas fallecidas. La verificación, necesaria para evitar duplicaciones y respaldar el registro oficial, se enfrenta así a una dificultad humana inmediata: hay víctimas cuyos familiares quizá no sepan dónde buscarlas.

El número de sobrevivientes y la cantidad de pasajeros informada tampoco bastan, por sí solos, para calcular cuántas personas siguen desaparecidas. El total de más de 300 corresponde a una estimación del grupo a bordo, mientras que la cifra de muertos se limita a entierros ya registrados y el dato de supervivientes es superior a 80. Sin un listado completo de pasajeros ni una identificación exhaustiva de los cuerpos, cualquier saldo restante sería provisional.

Al menos 139 muertos en un naufragio frente a Djibouti; el balance sigue sin cerrar

Un corredor marítimo de alto riesgo

La embarcación se dirigía a las costas de Yemen por una ruta utilizada por personas procedentes de distintos países vecinos que buscan mejores perspectivas de vida. El trayecto forma parte de los movimientos migratorios del Cuerno de África, una región donde las condiciones geográficas y la exposición a redes de tráfico pueden convertir una travesía marítima en una situación de peligro extremo.

La información sobre este naufragio señala que los botes empleados por esas redes suelen ser precarios. Esa fragilidad eleva el riesgo para todos a bordo: con cientos de pasajeros, un accidente puede provocar numerosas muertes y dificultar la búsqueda, el rescate y la identificación posterior. El hundimiento muestra también que la supervivencia no depende únicamente de alcanzar la costa, sino de que haya servicios de emergencia capaces de responder y comunidades cercanas que puedan apoyar a los rescatados.

Los supervivientes han recibido atención médica urgente, alimentos y refugio temporal, de acuerdo con el relato disponible. La ayuda inmediata atiende lesiones y necesidades básicas, pero no elimina el impacto de haber perdido a compañeros de viaje ni la incertidumbre sobre quienes no han sido localizados. La asistencia deberá acompañar las tareas de rescate mientras se aclara el balance.

El desafío después del rescate

La OIM y otros organismos internacionales han reiterado la necesidad de frenar el tráfico irregular de personas y ampliar las vías seguras de migración. El naufragio vuelve visible el vínculo entre ambas cuestiones: cuando las opciones seguras no bastan para quienes buscan salir de la región, los viajes pueden quedar en manos de intermediarios y embarcaciones inadecuadas. Las advertencias, por sí solas, no reducen ese riesgo si no se traducen en alternativas accesibles y protección efectiva.

La presión sobre las rutas migratorias del Cuerno de África continúa, mientras miles de personas afrontan redes de tráfico y condiciones geográficas adversas. En este caso, el primer reto es completar la búsqueda y verificar los cuerpos para ofrecer un balance fiable. Después, la dimensión de la tragedia plantea una tarea más amplia: reducir la dependencia de trayectos clandestinos cuya peligrosidad se ve agravada por la falta de embarcaciones seguras y por la limitada capacidad de respuesta en mar abierto.