La comunidad de anfitriones de la Ciudad de México pidió al Gobierno capitalino eliminar el límite anual que restringe al 50 por ciento las noches destinadas al alojamiento temporal. La solicitud ocurre después de dos años de vigencia de la medida, periodo en el que el sector afirma haber resentido también otras condiciones sobre el uso de inmuebles y el número de unidades inscritas en el padrón.
Una regulación bajo revisión
En un comunicado conjunto, la Comunidad de Pequeños Anfitriones, Todos Somos Anfitriones, la Red de Mujeres Anfitrionas, la Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas, la Asociación de Administradores Profesionales de Renta Vacacional y el Frente Unido por la Hospitalidad señalaron que las restricciones han afectado directamente el desarrollo de su actividad.

El reclamo no se limita a ampliar el número de noches permitidas. Las organizaciones también buscan retirar las restricciones adicionales sobre los inmuebles y las unidades registradas, al considerar que el esquema vigente reduce su capacidad de operación y limita los ingresos vinculados con la renta temporal.
Los anfitriones se declararon dispuestos a mantener un diálogo con las autoridades para construir una regulación basada en evidencia. La posición plantea que, tras dos años de aplicación, el gobierno debería evaluar los efectos concretos de los límites antes de mantenerlos o ampliarlos.
El punto central del debate será conciliar la actividad de alojamiento temporal con las prioridades urbanas de la capital, entre ellas el uso habitacional de los inmuebles y la protección del mercado de vivienda. La petición del sector abre la puerta a una revisión de la política, pero cualquier modificación dependerá de que las autoridades determinen si las restricciones actuales cumplen sus objetivos y qué efectos han producido sobre residentes, anfitriones y visitantes.