Los hutíes de Yemen reivindicaron una nueva serie de ataques con misiles balísticos, misiles de crucero y drones contra Arabia Saudita, incluidos objetivos relacionados con la petrolera estatal Aramco y el Aeropuerto Internacional Rey Jalid, en Riad. La coalición encabezada por Riad informó de interceptaciones y daños causados por la caída de fragmentos, mientras ambas partes describen sus acciones como respuestas a amenazas contra su seguridad.
En Dhahran, en la provincia oriental saudí, un edificio administrativo de Aramco fue alcanzado y se produjo un incendio de pequeña magnitud. Las autoridades confirmaron el incidente, pero no determinaron si el fuego se originó por un impacto directo o por restos de un proyectil. No se reportaron heridos en ese inmueble. El portavoz hutí Yahya Sarea afirmó que la operación tuvo como blancos instalaciones vinculadas con Aramco en Dhahran y Riad, además del aeropuerto de la capital, y advirtió que las acciones continuarían en los próximos días.

Interceptaciones y daños en zonas residenciales
La coalición saudí comunicó que había interceptado siete misiles —cinco de crucero y dos balísticos— y tres drones. CNN en Español informó además de la destrucción de tres misiles de crucero y dos drones dirigidos hacia la región de Riad y el sur del país. Los reportes de ambas fuentes describen operaciones de defensa durante la jornada, aunque no ofrecen un balance consolidado de todos los proyectiles lanzados e interceptados.
La caída de fragmentos dejó consecuencias en áreas habitadas. Infobae reportó al menos cuatro personas heridas, entre ellas un niño, y daños en 15 viviendas. Cerca de Dammam, en las proximidades de Dhahran, restos de un misil balístico interceptado cayeron sobre una zona residencial. Estos impactos muestran que la interceptación puede reducir el riesgo de que un proyectil alcance su objetivo, pero no elimina el peligro que representan los escombros para la población.
El depósito de Saná, antecedente inmediato
La ofensiva hutí ocurrió después de que Arabia Saudita bombardeara un depósito de combustible en Saná, capital yemení bajo control rebelde desde 2014. Riad sostuvo que la instalación servía para apoyar ataques hutíes contra aeropuertos, infraestructura energética y rutas marítimas del mar Rojo. La Compañía Petrolera de Yemen, controlada por los hutíes, negó que allí se almacenaran productos petrolíferos y afirmó que el ataque no afectaría las reservas ni el suministro de combustible.
El portavoz de la coalición, Turki al-Maliki, justificó el bombardeo como una medida para neutralizar capacidades que, según Riad, amenazan al reino, a Yemen y a la navegación regional. Los hutíes informaron de dos civiles muertos y otros dos heridos en esos ataques. La diferencia entre las versiones sobre el uso del depósito y sus consecuencias no ha quedado resuelta en la información disponible.
Un conflicto que también presiona a los servicios médicos
La confrontación transfronteriza se desarrolla dentro de una guerra más amplia. Arabia Saudita respalda al Gobierno yemení reconocido internacionalmente, que busca recuperar territorios controlados por los hutíes. La coalición ha bombardeado posiciones rebeldes y las fuerzas progubernamentales afirman haber intensificado sus operaciones; el avance militar, sin embargo, coincide con nuevos ataques contra objetivos saudíes y no ha detenido la escalada.
El Comité Internacional de la Cruz Roja advirtió que el aumento de heridos por armas está agravando la presión sobre el sistema sanitario yemení. Marib, Taiz y la costa del mar Rojo figuran entre las zonas afectadas. Algunos centros médicos enfrentan falta de material quirúrgico, anestesia, oxígeno y medicamentos, además de atender a madres, niños y pacientes con enfermedades crónicas. En ese contexto, una nueva oleada de víctimas podría superar la capacidad de respuesta hospitalaria, mientras los ataques a infraestructura elevan los riesgos para civiles en ambos lados de la frontera.