Ben Simmons vuelve a quedar fuera: una rotura del Aquiles frena su regreso con Sacramento

Ben Simmons vuelve a quedar fuera: una rotura del Aquiles frena su regreso con Sacramento

Ben Simmons estaba a pocos días de cerrar uno de los capítulos más delicados de su carrera. Después de no disputar un partido desde el 13 de abril de 2025, el base australiano había encontrado en Sacramento una oportunidad concreta para regresar a la NBA. El campamento de preparación había dejado buenas sensaciones, sus minutos en los amistosos apuntaban a una reincorporación progresiva y los Kings le habían reservado un lugar en la plantilla. Sin embargo, cuando el retorno parecía al alcance de la mano, una rotura del tendón de Aquiles derecho volvió a detenerlo.

El regreso se deshace en el último tramo

La lesión se produjo durante un entrenamiento de cinco contra cinco, precisamente en la fase en la que Simmons intentaba recuperar el ritmo competitivo. El jugador será operado y, salvo una evolución extraordinaria, se perderá toda la temporada que está a punto de comenzar. La gravedad del contratiempo no reside únicamente en el diagnóstico: llega después de un año y medio sin jugar y cuando el australiano había superado los problemas físicos que le habían impedido competir con continuidad.

El contexto de su preparación hacía especialmente doloroso el golpe. Simmons había ofrecido un rendimiento alentador en los dos partidos amistosos disputados por Sacramento, con 10,5 puntos de promedio en 17,5 minutos. No eran cifras suficientes para anticipar un papel protagonista, pero sí evidenciaban que podía aportar en una función controlada, apoyado en su capacidad para defender, manejar el balón y generar ventajas sin depender de un volumen alto de lanzamientos.

La franquicia había apostado por integrar su experiencia sin exigirle una transformación inmediata. Esa cautela podía permitirle recuperar confianza y estabilidad después de varias temporadas interrumpidas. La rotura del Aquiles cambia por completo el calendario y vuelve a colocar su futuro deportivo bajo una incertidumbre que ya parecía parcialmente despejada.

Ben Simmons vuelve a quedar fuera: una rotura del Aquiles frena su regreso con Sacramento

Una carrera marcada por las interrupciones

La trayectoria de Simmons explica por qué esta lesión se percibe como algo más que un accidente aislado. El número uno del draft de 2016 ya se perdió su primera temporada por una lesión en el pie, aunque después respondió con una campaña de debut sobresaliente. En el curso 2017-18 fue elegido Novato del Año tras promediar 15,8 puntos, 8,1 rebotes, 8,2 asistencias y 1,7 recuperaciones. Durante su etapa en Filadelfia fue tres veces All Star y apareció en dos ocasiones en el mejor quinteto defensivo de la NBA.

Su declive no comenzó por una sola causa. La relación con los Sixers se deterioró después de los playoffs de 2021, cuando varias decisiones ofensivas, especialmente su negativa a lanzar en momentos importantes, se convirtieron en el centro del debate. Las críticas públicas del entrenador Doc Rivers y de Joel Embiid profundizaron el conflicto. Poco después, Simmons alegó problemas de salud mental, se ausentó de los entrenamientos, recibió numerosas multas y fue suspendido en octubre de 2021.

Aquella temporada terminó siendo perdida por la disputa con la franquicia y por sus problemas de espalda. El traspaso a Brooklyn no corrigió la tendencia. Las molestias físicas continuaron limitando su disponibilidad y, desde entonces, su mejor registro de partidos en una sola campaña es de 51, alcanzado en la temporada 2024-25 entre los Nets y los Clippers. La secuencia muestra una dificultad central: no se trata solo de volver a jugar, sino de permanecer disponible el tiempo suficiente para reconstruir una carrera.

El tiro nunca fue el único problema, pero sí un símbolo

Durante años, cada verano de Simmons quedó asociado a los vídeos de entrenamiento de su lanzamiento. La cuestión técnica se convirtió en una representación pública de sus dificultades, aunque sus estadísticas revelan que el problema era más amplio. En 383 partidos, apenas convirtió el 13,9% de sus tiros de tres puntos, con cinco aciertos en 36 intentos. Su negativa o incapacidad para asumir responsabilidades ofensivas redujo el impacto de sus virtudes y permitió que los rivales cerraran espacios en los partidos decisivos.

Con todo, reducir su carrera al tiro sería incompleto. Simmons llegó a la liga como un jugador de enorme tamaño para su posición, capaz de defender varias posiciones, atacar en transición y distribuir el balón. Sus mejores temporadas demostraron que podía ser una pieza decisiva sin convertirse en un anotador exterior fiable. El desafío consistía en construir un papel compatible con sus limitaciones y mantenerlo físicamente en pista. Las lesiones, las ausencias y la pérdida de continuidad terminaron pesando tanto como sus carencias técnicas.

Una respuesta mental ante un futuro todavía abierto

Simmons reaccionó a la noticia reivindicando el proceso que lo ha llevado hasta este punto. “Esta lesión es un capítulo más en mi camino, no el final de mi historia”, afirmó en un comunicado, después de recordar que ya había afrontado retos mentales, físicos y emocionales. También sostuvo que la adversidad no define a una persona, sino la forma en que responde ante ella.

El mensaje no modifica la gravedad del diagnóstico ni permite anticipar cuándo estará preparado para competir de nuevo. Una lesión del tendón de Aquiles exige una recuperación extensa y plantea interrogantes sobre la movilidad, la explosividad y la tolerancia a la carga, elementos especialmente importantes para un jugador cuyo valor depende de defender en campo abierto y conducir ataques con velocidad. A sus 30 años, el margen temporal sigue existiendo, pero cada regreso será más exigente que el anterior.

Los Kings pierden una opción de rotación antes de que comenzara la competición y Simmons pierde otra oportunidad de demostrar que todavía puede ser un jugador útil en la NBA. La diferencia esta vez es que había señales concretas de avance: un equipo dispuesto a probarlo, un campamento convincente y minutos de competición que anticipaban su vuelta. El Aquiles ha interrumpido ese recorrido en el momento más cruel, cuando la espera parecía estar a punto de terminar.