La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, sostuvo que los homicidios y feminicidios registrados en la capital prácticamente no presentan cifra negra, al afirmar que los datos de la Fiscalía local coinciden con los del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). En su Segundo Informe, calificó de irresponsable sembrar dudas sobre esas cifras y pidió no difundir información falsa.

Brugada afirmó que existe “una consistencia absoluta” entre los registros de las tres instituciones y que, por tratarse de delitos que suelen dejar constancia, el homicidio y el feminicidio prácticamente no tienen cifra negra. También rechazó los señalamientos de que las cifras se alteran al contabilizar muertes bajo otras categorías delictivas; dijo que los datos pueden cotejarse y verificarse.
La consistencia estadística, bajo escrutinio
La coincidencia entre bases administrativas y estadísticas es central para la discusión, pero no equivale por sí sola a demostrar que todos los casos se clasifican correctamente o que no existen omisiones. La cifra negra suele referirse a delitos que no se denuncian o no llegan a conocimiento de las autoridades; en cambio, la clasificación de una muerte y su registro dependen de procesos institucionales distintos. Por eso, la afirmación de la mandataria plantea una cuestión verificable: qué criterios comparten las instituciones y cómo se resuelven las diferencias entre sus registros.
La gobernante no detalló durante las declaraciones citadas qué metodología sustenta la comparación ni presentó un desglose de posibles discrepancias. Su argumento se apoyó en la concordancia entre las cifras de la Fiscalía, el SNSP y el INEGI. La transparencia de los datos, por tanto, no solo depende de que estén disponibles, sino también de que sea posible conocer sus definiciones, periodos de corte y mecanismos de actualización.
Descenso de homicidios y contexto
Brugada añadió que la ciudad atraviesa “su momento más seguro” y aseguró que el homicidio está en su nivel más bajo en dos décadas. Según el informe presentado, ese delito disminuyó 53% desde 2019 y 18% desde el inicio de su administración. También señaló que desde julio de 2026 se mantiene una tendencia a la baja que describió como inédita.
Las cifras apuntan a una reducción relevante, aunque cada comparación depende del periodo y la base utilizados. El descenso del homicidio no demuestra por sí mismo la evolución del feminicidio, que requiere seguimiento separado por tratarse de una categoría con criterios propios. Para evaluar el alcance de los resultados, será importante observar la continuidad de la tendencia y la publicación de datos comparables que permitan distinguir cambios reales de ajustes en el registro.
La petición de Brugada de evitar información falsa pone el foco en la calidad del debate público sobre seguridad. La coincidencia entre fuentes oficiales ofrece un punto de contraste, pero la confianza también exige que las autoridades expliquen cómo se producen las cifras y faciliten su verificación independiente. El informe presenta una lectura favorable de la violencia letal en la capital; su solidez dependerá de que los datos puedan examinarse con el mismo rigor con que se defienden.