El primer ministro británico, Andy Burnham, afirmó que nueva información de inteligencia apunta a una intervención rusa en la campaña del referéndum del Brexit de 2016, mediante redes sociales y medios en inglés. No precisó las fuentes ni los detalles. Aun así, dijo que la denuncia no pone en cuestión la legitimidad del resultado ni demuestra que la injerencia lo alterara.

Europa vuelve al debate
Burnham sostuvo que estrechar la relación con la Unión Europea favorecería el crecimiento y ayudaría a controlar la inmigración. Mantiene, por ahora, las líneas rojas electorales laboristas contra la unión aduanera y el mercado único, pero afirmó que después de la próxima legislatura deberán estudiarse todas las opciones, incluido el regreso como miembro de pleno derecho. La cumbre con la UE del día 20 abordará medidas comerciales, energía y movilidad juvenil.
Las sospechas de vínculos rusos con la campaña ya existían, pero los gobiernos conservadores no investigaron el asunto. La acusación reabre una cuestión política delicada: la posible injerencia extranjera merece escrutinio, aunque no basta por sí sola para explicar un resultado en el que pesaron múltiples factores. Nigel Farage calificó a Burnham de traidor al Brexit.