CDMX apuesta por la mediación para prevenir la escalada de conflictos

CDMX apuesta por la mediación para prevenir la escalada de conflictos

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, presentó una iniciativa para reformar la Ley de Cultura Cívica con el objetivo de intervenir en los conflictos antes de que deriven en violencia o procesos penales. La propuesta privilegia el diálogo, la mediación y la reparación por encima de las multas como respuesta principal a las infracciones administrativas.

Una justicia cívica con enfoque preventivo

El proyecto fue elaborado durante más de un año en el Gabinete de Construcción de Paz y plantea transformar los juzgados cívicos en espacios de escucha y resolución imparcial. La Fiscalía capitalina busca concentrar sus recursos en los casos que requieren atención penal, mientras que las controversias de menor gravedad serían atendidas mediante juicios orales, audiencias públicas y mecanismos de mediación.

CDMX apuesta por la mediación para prevenir la escalada de conflictos

La reforma también modificaría la actuación policial. Los agentes deberán explicar ante el juez cívico por qué presentan a las personas involucradas, sean víctimas o presuntos responsables, con la intención de dar mayor certeza al procedimiento y un sentido pedagógico a la intervención de la autoridad.

La Secretaría de Seguridad Ciudadana enfocará su vigilancia en conductas que deterioran la convivencia, como riñas, provocaciones, intimidación, servicios no solicitados con coacción, actividad de franeleros, maltrato animal, daños, pintas y depósito de basura en la vía pública. Algunas pueden constituir delitos según las circunstancias, pero la estrategia busca atenderlas tempranamente para evitar que escalen.

Brugada anunció que en 2027 comenzará una estrategia de construcción de paz en las comunidades con mayores conflictos. El cambio implica medir la eficacia de la justicia cívica no sólo por el número de sanciones impuestas, sino por su capacidad para reducir la reincidencia y resolver las causas inmediatas de las disputas. Su aplicación dependerá de que las audiencias sean ágiles, imparciales y cuenten con seguimiento suficiente para que la mediación no quede limitada a una alternativa formal.