El Gobierno de la Ciudad de México propuso reformar la Ley de Cultura Cívica para que ciertos daños a bienes y robos de bajo valor puedan resolverse mediante acuerdos de reparación, trabajo comunitario o arrestos administrativos, sin que todos los casos deban llegar a un proceso penal. La iniciativa, presentada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, busca contener conflictos vecinales antes de que escalen a hechos de violencia.

Un modelo condicionado y todavía pendiente
Los daños cuyo valor no supere 50 Unidades de Medida y Actualización, alrededor de 5 mil 800 pesos, entrarían en la vía cívica. También podrían incluirse robos menores cuando no haya violencia ni reincidencia. Brugada afirmó que la reforma no modifica el Código Penal ni limita el derecho de las víctimas a acudir al Ministerio Público, por lo que la vía cívica funcionaría como una alternativa en los supuestos autorizados, no como sustituto general de la justicia penal.
La propuesta aún debe ser dictaminada y votada por el Congreso capitalino; por ahora, ninguna de estas medidas está vigente. Su principal desafío será garantizar que la conciliación no debilite la protección de las víctimas ni genere criterios desiguales entre alcaldías.
Prevención desde las colonias
El proyecto contempla crear los Calpullis de Paz en Utopías y PILARES para mediar conflictos comunitarios, además de incorporar agentes psicosociales restaurativos que canalicen a las personas a atención psicológica, prevención de adicciones, capacitación y empleo. También plantea juicios orales y audiencias públicas en los juzgados cívicos, mientras la Secretaría de Seguridad Ciudadana reforzaría la vigilancia mediante los programas La Policía Cerca de Ti y Código 1: Policía en tu Calle.
El cambio pretende atender las causas sociales y comunitarias de las infracciones, no sólo sancionar sus consecuencias. Su eficacia dependerá de que existan personal especializado, seguimiento a los acuerdos y capacidad institucional para evitar que los conflictos de baja intensidad se conviertan en violencia recurrente.