David alcanzó los 22 aciertos en AlaZ y decidió plantarse, pero un error temprano convirtió su ventaja en una oportunidad para Moisés: al rival le bastaba igualar la cifra para ganar.

El tropiezo llegó en su segundo turno: David respondió «untura» cuando la palabra buscada era «untaza». Después reaccionó con dos jugadas de ocho aciertos y recuperó terreno hasta completar la ronda con «melloco».
Moisés llegó a su turno con cinco aciertos menos, aunque las reglas reducían la distancia: un empate le daba la victoria. Así, el fallo inicial de David pesaba más que la remontada posterior; el desenlace dependía de que Moisés aprovechara esa única ventaja competitiva y alcanzara los 22 aciertos.