Miriam González Durántez presentó el 10 de octubre en Madrid Democracia21, una nueva formación que concurrirá a las elecciones generales del 29 de noviembre únicamente en las circunscripciones de Madrid y Barcelona. La candidata aspira a atraer a votantes moderados desencantados con los partidos tradicionales y a impulsar una agenda de regeneración institucional, vivienda y acuerdos entre bloques. El alcance electoral del proyecto, sin embargo, parte condicionado por su implantación limitada y por el escaso tiempo disponible para darse a conocer.
Una candidatura que empieza con una implantación acotada
Democracia21 nace de la plataforma cívica España Mejor, que González lideró antes de dar el salto a la política. La candidata justificó la decisión como un compromiso con el país y dijo sentir una «deuda monumental» por las oportunidades recibidas, pese a proceder de una familia de agricultores. Nacida en 1968 en Olmedo, Valladolid, es abogada especializada en comercio internacional y fundadora de Inspiring Girls. Su perfil público también se desarrolló en el Reino Unido, donde vivió con Nick Clegg, vice primer ministro británico entre 2010 y 2015.
La presentación contó con la presencia de Clegg y de antiguos dirigentes de UPyD, entre ellos Rafael Calduch, Fernando Maura y Beatriz Becerra. Esas conexiones sitúan a Democracia21 en un espacio político reconocible, aunque no bastan por sí solas para demostrar que el nuevo partido herede una estructura o un electorado consolidado.

La vivienda, prueba de concreción política
La crisis habitacional ocupa un lugar central en el programa. González propone un plan nacional para construir barrios y acuerdos transversales que aporten seguridad jurídica durante diez años. También plantea suprimir los impuestos relacionados con la vivienda para los menores de 35 años y pide negociar con Bruselas el destino de 10.000 millones de euros de fondos Next Generation que, según la formación, siguen sin ejecutarse. La propuesta es emplearlos en un fondo soberano dedicado a vivienda protegida y asequible.
El paquete combina medidas tributarias, planificación y financiación europea, pero su viabilidad dependerá de detalles aún decisivos: qué impuestos se eliminarían, cómo se cubriría el coste y qué mecanismos garantizarían que el fondo aumente la oferta asequible. La estabilidad jurídica durante una década podría facilitar proyectos de largo plazo, aunque requeriría acuerdos que sobrevivieran a cambios de gobierno. La vivienda permite a Democracia21 presentarse con una prioridad reconocible; también expone al partido a preguntas concretas sobre ejecución y recursos.
Un perfil transversal, con límites por definir
González evita encuadrar la formación en la centroizquierda, el centro o la centroderecha, y afirma que no busca reconstruir un partido anterior. Antes de fundarla se describió como «liberal en el sentido británico». La semejanza que algunos observadores perciben con Ciudadanos es, por tanto, una interpretación política, no una reivindicación de la candidata. Su apuesta transversal puede ampliar el público potencial, pero también dificulta identificar con precisión qué distingue al partido de otras opciones moderadas.
En inmigración, la candidata presenta la llegada de personas como un activo para España y, a la vez, defiende que el Estado determine las condiciones de entrada y salida. Llama a desterrar los discursos xenófobos sin renunciar al control migratorio. La posición busca combinar integración y autoridad pública; su consistencia se medirá en cómo se traduzca en propuestas operativas y en el equilibrio entre ambas prioridades.
Regenerar las instituciones y convencer a los votantes
La formación propone reducir un 90% los asesores políticos, profesionalizar la Administración por mérito y capacidad y reformar el Consejo General del Poder Judicial. Añade que la Fiscalía responda ante el Parlamento, crear juzgados especializados en corrupción, eliminar los aforamientos y recortar las subvenciones a partidos y fundaciones. También plantea que los parlamentarios se reúnan con sus votantes al menos cada dos semanas, siguiendo el modelo británico. En educación apuesta por grados más flexibles y más prácticas; en economía, por reducir trabas al emprendimiento.
La amplitud de estas iniciativas dibuja una agenda de reforma, pero cada una exige precisar competencias, procedimientos y salvaguardas institucionales. Reducir asesores, por ejemplo, no equivale por sí mismo a profesionalizar la Administración; cambiar los mecanismos de rendición de cuentas también requiere preservar la independencia de los órganos afectados. Para una candidatura nueva, la credibilidad dependerá tanto de las metas como de explicar cómo alcanzarlas.
Presentarse solo en Madrid y Barcelona concentra los recursos, pero limita las posibilidades de representación y la expansión inmediata del proyecto. Democracia21 busca a quienes, según González, están hartos de votar «con la nariz tapada» por la polarización. Convertir ese malestar en apoyo electoral exigirá organización local, propuestas verificables y una identidad política suficientemente clara. Con menos de dos meses de campaña, su principal reto será demostrar que la regeneración y el consenso pueden materializarse más allá de una declaración de intenciones.