La Feria Gastronómica Devórate Cuauhtémoc 2026 cerró el domingo por la noche con una asistencia estimada de 3 mil 200 personas, una cifra que coloca al encuentro como algo más que una actividad recreativa de fin de semana. Durante dos días, el Polideportivo 1 “Beto Pérez Holguín” funcionó como punto de encuentro para familias, productores, emprendedores y visitantes de distintos municipios, al tiempo que mostró la capacidad de Cuauhtémoc para articular gastronomía, comercio y turismo en un mismo espacio.
Tres mil 200 visitantes y una convocatoria que rebasó al municipio
La presencia de familias provenientes de Chihuahua capital, Delicias, Ciudad Juárez y localidades de la región revela uno de los principales alcances del evento: la feria consiguió atraer consumidores que no pertenecen exclusivamente al mercado local. Esa movilidad es relevante para una ciudad que busca consolidarse como destino de productos y cocina regional, porque cada visitante representa una oportunidad de consumo para restaurantes, comercios, productores y otros servicios vinculados con la actividad turística.
El dato de asistencia también permite dimensionar el valor de una propuesta basada en experiencias. La oferta no se limitó a la venta de alimentos; incluyó música en vivo, actividades familiares, un área infantil y demostraciones culinarias. Esa combinación prolongó la permanencia de los asistentes y favoreció que el recorrido por los puestos se convirtiera en una experiencia de convivencia. En términos económicos, el formato amplía las posibilidades de consumo y evita que la visita se concentre en una sola compra o en una actividad aislada.

Una plataforma comercial con 105 propuestas de alimentos y bebidas
La estructura de la feria fue otro de sus indicadores más significativos. Los asistentes encontraron alrededor de 93 espacios comerciales, nueve food trucks y tres áreas destinadas a vinos y licores. En conjunto, se trató de una plataforma con al menos 105 puntos de oferta, suficiente para presentar una muestra amplia de los negocios y productos que participan en la economía gastronómica de Cuauhtémoc.
La diversidad de opciones, que incluyó tacos, quesadillas, botanas, postres, cortes y productos regionales, permitió atender distintos hábitos de consumo y rangos de gasto. Para los expositores, la concentración de público en un mismo recinto ofreció una vitrina directa para probar productos, medir la respuesta de los consumidores y generar reconocimiento de marca. Para el visitante, la variedad convirtió el recorrido en una forma de conocer la identidad comercial de la ciudad a través de sus sabores y elaboraciones.
Sin embargo, la amplitud de la oferta también plantea un desafío para futuras ediciones: transformar la asistencia ocasional en relaciones comerciales sostenidas. La feria puede servir como punto de contacto inicial, pero el impacto turístico dependerá de que los visitantes encuentren posteriormente establecimientos accesibles, productos disponibles y canales para repetir la experiencia fuera del evento.
Devórate Grill llevó el oficio culinario al centro de la feria
Entre las actividades con mayor capacidad de atraer atención estuvo el espacio Devórate Grill, donde se realizaron demostraciones relacionadas con la preparación de alimentos y un concurso de parrilla con premios en efectivo. La competencia aportó un componente de espectáculo, pero también puso en primer plano las habilidades técnicas, la preparación y la cultura alrededor de la cocina al fuego.
Este tipo de actividad cumple una función importante dentro de una feria gastronómica: convierte un producto terminado en un proceso visible. El público no solo consume, también observa cómo se prepara la comida, reconoce técnicas y asocia determinados sabores con una práctica culinaria concreta. Esa dimensión ayuda a construir una identidad gastronómica más reconocible y puede impulsar el interés por propuestas locales que, de otro modo, competirían únicamente por precio o ubicación.
El Mercadito Local vinculó la gastronomía con la economía regional
La instalación del Mercadito Local amplió el alcance del encuentro al incorporar a emprendedores y productores que ofrecieron artículos elaborados en la región. Con ello, la feria dejó de ser exclusivamente un escaparate de alimentos preparados y se convirtió en un espacio para promover el consumo de bienes locales.
La conexión entre gastronomía y producción regional es estratégica. Los alimentos que llegan al consumidor forman parte de una cadena en la que participan agricultores, transformadores, comerciantes y pequeños negocios. Cuando una feria reúne esos eslabones, facilita que el público identifique el origen de los productos y que los emprendimientos tengan una oportunidad de venta y promoción directa. El beneficio no se limita a los dos días del evento: también puede traducirse en nuevos clientes, encargos, colaboraciones y mayor visibilidad para marcas que aún no cuentan con una distribución amplia.
La organización a cargo del Gobierno Municipal de Cuauhtémoc, con apoyo de la Secretaría de Turismo del Estado mediante el programa Chihuahua es Para Ti ¡Conócelo!, muestra además una coordinación institucional orientada a posicionar la ciudad como destino. El resultado más importante de esta edición no está únicamente en la cantidad de asistentes, sino en haber probado un modelo que integra convocatoria regional, oferta comercial, entretenimiento y promoción del emprendimiento.
Para que ese impulso se mantenga, el reto será dar continuidad a los contactos generados durante la feria y consolidar una agenda capaz de atraer visitantes en distintos momentos del año. Devórate Cuauhtémoc demostró que la cocina y los productos regionales pueden movilizar público; ahora, su valor turístico dependerá de que esa atención se convierta en una relación constante entre la ciudad, sus negocios y quienes la visitan.