Bulgaria rescató a los 15 tripulantes del carguero ucraniano Chelsea 3, alcanzado por drones rusos en el mar Negro, y comunicó el hundimiento de otro buque atacado en la misma zona, del que solo se ha confirmado el rescate de un marinero. El primer ministro, Ruman Radev, calificó los incidentes de inaceptables, convocó a la embajadora rusa en Sofía y pidió ayuda a la OTAN y a la Unión Europea para reforzar la vigilancia marítima y aérea.
El Chelsea 3, de propiedad ucraniana y con bandera de Malta, navegaba de Turquía a Rumanía cuando fue alcanzado a 18 millas náuticas —unos 29 kilómetros— de Byala. Sus tripulantes, siete ucranianos y ocho azeríes, fueron trasladados al puerto de Varna; tres sufrieron heridas leves. El rescate de toda la tripulación evitó víctimas mortales en ese ataque, aunque el daño al buque subraya el riesgo para el tráfico comercial en las inmediaciones de Bulgaria.

Un segundo barco se hundió frente a Krapets
El otro ataque tuvo lugar a 17 millas náuticas —27 kilómetros— de Krapets, cerca de la frontera rumana. El carguero Azov Concord, con bandera de San Vicente y las Granadinas, viajaba desde Rumanía hacia Turquía cuando se hundió. Radev informó de que un marinero fue rescatado con vida, pero no precisó cuántas personas integraban la tripulación ni ofreció un balance completo de desaparecidos.
La proximidad de ambos ataques y su ocurrencia en rutas comerciales conectadas con puertos de la región amplían el alcance del problema más allá de los daños a dos embarcaciones. También elevan la presión sobre Bulgaria para esclarecer el origen de las agresiones y determinar qué medidas pueden proteger a los barcos que transitan por aguas cercanas a su territorio. Radev dijo que había informado del incidente a sus socios europeos y de la Alianza Atlántica.
Una nueva alerta en una zona ya golpeada
Los ataques se producen después de otros incidentes registrados el 6 de octubre en la zona económica exclusiva búlgara. El carguero Alfa Watan se hundió entonces mientras transportaba sal de Egipto a Rumanía; sus diez ocupantes seguían desaparecidos, según la información disponible. Ese mismo día, el buque Able, cargado de trigo, sufrió graves daños, aunque sus 18 tripulantes fueron rescatados.
La repetición de los ataques contra barcos mercantes plantea riesgos humanitarios y comerciales: el hundimiento del Azov Concord vuelve incierto el destino del resto de su tripulación, mientras que los daños a naves en tránsito pueden complicar la seguridad de las rutas regionales. Bulgaria solicita apoyo para reforzar la vigilancia y esclarecer quién está detrás de las agresiones, pero los datos comunicados hasta ahora no detallan qué medios concretos se desplegarán ni cuándo.
Radev anunció que mantendrá una conversación con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y que Sofía seguirá reclamando ayuda para mejorar su capacidad de respuesta. El primer ministro, pese a oponerse a que la Unión Europea ayude a Ucrania a defenderse de Rusia, ha pedido cooperación europea y aliada ante ataques que, según su Gobierno, se produjeron cerca de aguas territoriales búlgaras. La distancia respecto de la costa y la atribución de responsabilidad serán claves para definir la respuesta diplomática y de seguridad.