Dos estudiantes devolvieron 108.000 euros entregados por error en Salzburgo

Dos estudiantes devolvieron 108.000 euros entregados por error en Salzburgo

Dos estudiantes georgianos devolvieron a una sucursal bancaria de Salzburgo 108.000 euros que habían recibido por equivocación y fueron agasajados por la entidad con dos pequeñas bolsas de gominolas. El gesto de agradecimiento, que los jóvenes compartieron en redes sociales acompañándolo de una valoración poco entusiasta sobre el sabor de los dulces, cerró un episodio originado por un error humano en el manejo de efectivo.

Giorgi Bolkvadze y Giorgi Shavadze acudieron este miércoles a una oficina de la caja de ahorros Salzburger Sparkasse para retirar 12.900 euros. El dinero les era necesario como prueba de solvencia económica para tramitar su permiso de residencia en Austria. La operación, en principio rutinaria, terminó con la entrega de 120.900 euros, una suma diez veces superior a la solicitada, según el relato difundido por la televisión pública austríaca ORF.

Una diferencia que pasó inadvertida

Bolkvadze salió de la oficina sin advertir inicialmente que llevaba consigo una cantidad muy superior a la prevista. De acuerdo con su testimonio, entregó el dinero a su compañero y se dirigió al gimnasio. Solo después de terminar el entrenamiento y ducharse recibió una llamada que le informó de la confusión.

La conversación entre ambos permitió comprender cómo se produjo la toma de conciencia. “¿Has sacado el dinero?”, preguntó uno de ellos. “Sí”, respondió el otro. “¿Has sacado 12.000? Claro. Pero si son 120.000”, relató Bolkvadze ante las cámaras de ORF al recordar el momento en que comprobaron el importe recibido.

La diferencia exacta entre la cantidad solicitada y la entregada fue de 108.000 euros. Aunque el banco detectó también el fallo, los dos estudiantes regresaron ese mismo día a la sucursal para restituir el dinero. Además, decidieron contar públicamente lo ocurrido a través de las redes sociales, convirtiendo una incidencia bancaria en una anécdota ampliamente difundida.

Dos estudiantes devolvieron 108.000 euros entregados por error en Salzburgo

La explicación de la entidad

Salzburger Sparkasse atribuyó el incidente a un error humano. “En una de nuestras sucursales se produjo una entrega excesiva de efectivo debido a un error humano”, explicó la caja de ahorros en un comunicado. La institución señaló que se disculpó con su cliente por las molestias ocasionadas y agradeció su colaboración para resolver la situación.

El comunicado no detalló qué etapa del procedimiento permitió que se entregara una suma diez veces superior a la requerida ni si se aplicarán medidas adicionales de control. En las operaciones de efectivo, la verificación de la orden, el conteo del dinero y la confirmación del importe constituyen pasos destinados precisamente a evitar este tipo de desajustes. El caso quedó resuelto sin que, según la información disponible, se produjera una pérdida económica para la entidad.

La pronta devolución también evitó que el episodio derivara en una disputa sobre la obligación de restituir un pago indebido. En términos prácticos, los estudiantes no consideraron el dinero como un beneficio propio y actuaron después de confirmar que la cantidad no coincidía con la solicitada. La entidad, por su parte, pudo recuperar los fondos y presentar el hecho como una equivocación operativa ya subsanada.

Un agradecimiento poco convencional

Como reconocimiento por la devolución, el banco entregó a Bolkvadze y Shavadze dos bolsas de ositos de goma. Los jóvenes mostraron los dulces en las redes sociales y comentaron que no les habían parecido especialmente buenos. La recompensa, de valor simbólico, añadió un elemento humorístico a una situación que podría haber tenido consecuencias mucho más serias para todas las partes.

El interés público de la historia no se limita a la anécdota. El episodio muestra la importancia de que los clientes comprueben el dinero recibido antes de abandonar una sucursal y de que las entidades mantengan controles eficaces en operaciones que implican grandes cantidades de efectivo. También evidencia que la respuesta ante un error puede depender tanto de la rapidez con que se detecte como de la disposición del receptor a colaborar.

La caja de ahorros no informó de sanciones ni de otras consecuencias para los empleados involucrados. Tampoco se conocieron detalles sobre una eventual investigación interna. Con la devolución de los 108.000 euros y el agradecimiento expresado por el banco, el caso quedó reducido a una inusual secuencia de confusión, comprobación y restitución, recordada por los protagonistas sobre todo por una recompensa que, según dijeron, no estuvo a la altura de sus expectativas.