En la presa de las Tres Gargantas, en el río Yangtsé, un ascensor permite que embarcaciones de hasta 3.000 toneladas salven en unos 40 minutos un desnivel de aproximadamente 113 metros. Antes, el cruce por el sistema de cinco esclusas tomaba cerca de cuatro horas. La diferencia convierte a esta infraestructura, en la provincia china de Hubei, en una pieza clave para agilizar la navegación junto a una de las mayores presas del mundo.

El elevador comenzó a operar oficialmente en 2016, tras una construcción que se prolongó durante 23 años. Su cámara mide 120 metros de largo, 18 de ancho y 35 de profundidad. Al llenarse de agua recibe el barco y lo desplaza entre los niveles del río situados a ambos lados de la presa. La capacidad indicada corresponde a embarcaciones medianas y pequeñas, no a cualquier buque que transite por el Yangtsé.
Un cambio de escala en el tiempo de navegación
La reducción de varias horas a menos de una hora no elimina las esclusas, pero ofrece una alternativa mucho más rápida para los barcos que cumplen los límites de tamaño y carga. En una vía fluvial con intenso tráfico de carga y pasajeros, acortar el tiempo de paso puede mejorar la continuidad de los recorridos y reducir las demoras acumuladas en torno a la presa. El efecto depende, sin embargo, de la capacidad y disponibilidad del propio elevador y de la organización general del tránsito.
La obra también destaca por la magnitud de sus componentes: la cámara y las instalaciones asociadas pesan alrededor de 15.500 toneladas, una escala que la sitúa entre los elevadores de barcos más grandes y complejos del mundo. Su diseño, desarrollado por ingenieros chinos y alemanes, debía resolver un desafío fundamental: mover una estructura cargada de agua y embarcaciones sin que el peso hiciera inviable el ascenso y descenso.
El equilibrio que hace posible el ascenso
Para controlar ese peso, un contrapeso de 15.500 toneladas está distribuido en dieciséis grupos a lo largo de dos torres. Cables, poleas y mecanismos de accionamiento mantienen equilibrada la cámara durante su recorrido. Según la información de SKF, proveedor de materiales para la obra, 256 cables conectan la cámara y el contrapeso a través de 128 poleas de doble cable. Cuatro piñones engranan con cremalleras instaladas en las torres, mientras motores eléctricos impulsan el mecanismo.
El sistema no suprime la masa que debe desplazarse: la gestiona mediante contrapesos y sincronización mecánica. Esa distinción ayuda a entender por qué un ascensor de este tipo puede ofrecer un tránsito rápido pese a su escala. La precisión del movimiento y el equilibrio constante son tan importantes como la potencia, porque cualquier desajuste afectaría a una cámara que transporta tanto agua como embarcaciones.
La presa y las necesidades del Yangtsé
La presa de las Tres Gargantas, propuesta por Mao Zedong en la década de 1950 y comenzada en 1993, respondió a varios objetivos: atender la creciente demanda energética del delta del Yangtsé, incluida Shanghái, y reducir el impacto de inundaciones y crecidas. Pero una barrera de esa magnitud también altera la navegación de un río que es una arteria comercial y de transporte de pasajeros. Las esclusas permitieron mantener el paso; el ascensor agregó una opción más veloz para una parte de las embarcaciones.
Su importancia, por tanto, no reside solo en batir récords de tamaño. La infraestructura muestra cómo una presa puede imponer un obstáculo y, al mismo tiempo, requerir soluciones para preservar la conexión fluvial. El ascensor reduce una demora concreta, aunque no cambia por sí solo las exigencias de capacidad, seguridad y coordinación que sostienen el tráfico del Yangtsé.