La controversia por el llamado “predialazo” puso en primer plano el acceso a la vivienda y el rumbo del crecimiento urbano en la Ciudad de México. Autoridades federales y capitalinas aclararon que el Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México no propone aumentar el impuesto predial. Aun así, la discusión sobre actualizar los valores catastrales expuso inquietudes sobre quién pagaría más y qué recibiría a cambio.

Crecer sin expulsar
Daniela Sánchez Carro, coordinadora de la Clínica Jurídica de Derecho a la Vivienda de la IBERO, sostuvo que revisar los valores catastrales puede distribuir las contribuciones con mayor equidad si se consideran las características de cada inmueble y la capacidad económica de sus propietarios. Para evitar cargas desproporcionadas, hacen falta criterios transparentes; también importa que la recaudación se traduzca en mejoras verificables de los servicios públicos.
La planeación enfrenta un reto más amplio que construir nuevas viviendas: debe garantizar agua, transporte e infraestructura y proteger zonas ambientales y de recarga hídrica. La expansión periférica puede afectar terrenos comunales, ejidales e indígenas, mientras que ciertos desarrollos elevan el costo de vida y dificultan que los residentes permanezcan en sus barrios. Por eso, aprovechar terrenos vacíos y ampliar la oferta habitacional requiere justificación pública y participación ciudadana: sin esos resguardos, el crecimiento puede agravar la desigualdad que pretende resolver.