El Departamento de Justicia acusa a 15 personas por presunto fraude sanitario de casi 2.000 millones de dólares

El Departamento de Justicia acusa a 15 personas por presunto fraude sanitario de casi 2.000 millones de dólares

El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció el jueves 22 de octubre cargos contra 15 personas, entre ellas seis profesionales de la salud, por presuntos esquemas de fraude que habrían generado reclamaciones cercanas a los 2.000 millones de dólares contra programas públicos y compañías de seguros privadas. Las investigaciones, coordinadas en distintos expedientes, abarcan tratamientos contra las adicciones que las autoridades consideran ficticios o innecesarios, intervenciones quirúrgicas presuntamente injustificadas, servicios de cuidados paliativos facturados a Medicare y reclamaciones falsas de medicamentos en California.

El caso de mayor dimensión económica se centra en un supuesto esquema relacionado con el tratamiento del abuso de sustancias, mediante el cual se habrían facturado más de 1.600 millones de dólares. Según la acusación, los implicados atraían hacia California a personas en situación de vulnerabilidad, incluidas algunas sin hogar o con problemas de adicción, para incorporarlas a centros que ofrecían servicios médicos cuya necesidad o realización efectiva está siendo cuestionada por los investigadores.

Personas vulnerables y facturación a aseguradoras

La hipótesis de los fiscales es que los acusados utilizaban a los pacientes como base para generar cobros a aseguradoras, aunque los servicios no siempre se habrían prestado en las condiciones declaradas. El mecanismo habría permitido presentar reclamaciones por tratamientos o atenciones que, de acuerdo con el Departamento de Justicia, eran médicamente innecesarios, no correspondían a lo facturado o directamente no se habían realizado.

Las autoridades describieron esta investigación como el mayor caso de fraude de este tipo procesado hasta ahora por el Departamento de Justicia. La dimensión del expediente refleja la exposición de los programas sanitarios a redes capaces de combinar captación de pacientes, establecimientos de atención y facturación a gran escala. Sin embargo, el monto atribuido corresponde a reclamaciones presuntamente fraudulentas y no equivale necesariamente a pérdidas ya confirmadas ni a condenas definitivas.

El Departamento de Justicia acusa a 15 personas por presunto fraude sanitario de casi 2.000 millones de dólares

Cirugías invasivas bajo escrutinio

En un expediente separado, los fiscales federales acusaron a un cirujano y a un quiropráctico de participar en un supuesto fraude de aproximadamente 134 millones de dólares contra Medicare. La acusación sostiene que ambos realizaron procedimientos invasivos destinados a eliminar placas de las arterias sin que existiera una necesidad médica suficiente.

Algunos pacientes habrían experimentado dolor y otras complicaciones después de esas intervenciones. El caso pone el foco en una de las dificultades centrales del control del gasto sanitario: distinguir entre una decisión clínica legítima y un procedimiento impulsado principalmente por el beneficio económico. La evaluación de esa diferencia dependerá de los historiales médicos, las pruebas clínicas y los argumentos que se presenten ante los tribunales.

Beneficiarios de cuidados paliativos sin enfermedad terminal

Los investigadores también identificaron tres esquemas vinculados con servicios de cuidados paliativos que habrían producido más de 138 millones de dólares en reclamaciones fraudulentas a Medicare. En Estados Unidos, este tipo de atención financiada por el programa está sujeto a requisitos específicos, entre ellos que el beneficiario padezca una enfermedad terminal y cumpla las condiciones médicas establecidas.

Según la acusación, algunas personas habrían sido inscritas en esos servicios pese a no padecer enfermedades terminales. La incorporación irregular de beneficiarios puede afectar tanto la integridad financiera de Medicare como la atención de pacientes que realmente necesitan cuidados paliativos. También puede alterar las decisiones clínicas y administrativas, ya que convierte una prestación diseñada para una etapa concreta de la enfermedad en una fuente potencial de ingresos basada en la inscripción de pacientes.

Otro expediente apunta a Medi-Cal

La operación incluye además una investigación por presuntas reclamaciones falsas de medicamentos presentadas ante Medi-Cal, el programa de Medicaid de California. Ese expediente ha sido valorado en aproximadamente 270 millones de dólares. La información difundida por las autoridades no detalla en el anuncio los productos concretos ni el método utilizado para formular las reclamaciones, por lo que el alcance exacto del supuesto fraude deberá establecerse durante el proceso judicial.

Los expedientes fueron desarrollados con la participación del Buró Federal de Investigaciones, la Oficina del Inspector General del Departamento de Salud y Servicios Humanos, el Servicio de Impuestos Internos y otras agencias federales. La intervención de organismos con competencias sanitarias, penales y fiscales responde a la diversidad de las conductas investigadas y permite rastrear tanto la prestación declarada como el movimiento de los fondos y las obligaciones tributarias asociadas.

Ocho arrestos y un proceso aún abierto

El Departamento de Justicia y la Fiscalía federal del Distrito Central de California informaron que ocho de los acusados fueron arrestados durante las actuaciones anunciadas. No se comunicó que todos los imputados se encuentren bajo custodia ni se precisaron en el anuncio las condiciones de libertad de quienes no fueron detenidos.

Las autoridades sostienen que el fraude sanitario perjudica directamente a los contribuyentes, incrementa los costos de los seguros y desvía recursos destinados a pacientes que necesitan atención. Esa advertencia adquiere especial relevancia en programas públicos como Medicare y Medi-Cal, cuyos fondos dependen de controles administrativos y clínicos para evitar pagos improcedentes.

Los cargos presentados no constituyen una declaración de culpabilidad. Todos los acusados conservan la presunción de inocencia y tendrán derecho a impugnar las pruebas, cuestionar la interpretación de los servicios prestados y presentar su defensa ante los tribunales. La determinación final sobre la responsabilidad penal, el monto de las pérdidas y las eventuales sanciones corresponderá al proceso judicial.