La celebración del Gran Premio de la Fórmula 1 en la Ciudad de México dejará una derrama económica estimada en 22 mil 228 millones de pesos, de acuerdo con la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco CDMX). La carrera se realizará del 30 de octubre al 1 de noviembre de 2026 en el Autódromo Hermanos Rodríguez y superaría en 6.5 por ciento el resultado económico calculado para 2025.
La magnitud de la previsión confirma que el evento dejó de ser únicamente una competencia deportiva para convertirse en uno de los principales detonadores temporales de consumo, movilidad, hospedaje y servicios en la capital. El efecto se concentrará en los días de actividad en el circuito, aunque parte del gasto comenzará a reflejarse antes, con la llegada de visitantes, y se prolongará después mediante el consumo turístico y la exposición internacional de la ciudad.

El gasto rebasa la taquilla
Vicente Gutiérrez Camposeco, presidente de Canaco CDMX, señaló que tan sólo la venta de boletos aportará alrededor de 8 mil 420 millones de pesos. Esa cifra representa una parte sustancial de la derrama prevista, pero el impacto no se agota en los ingresos directos del autódromo: la llegada de aficionados activa una cadena de consumo que alcanza a empresas de distintos tamaños y sectores.
Los servicios vinculados con guías de turistas, agencias de viajes y traslados generarían otros 4 mil 518 millones de pesos en ventas. Se trata de actividades especialmente sensibles al flujo de visitantes nacionales y extranjeros, porque conectan la asistencia a la carrera con recorridos por la ciudad, transporte desde aeropuertos y hoteles, así como desplazamientos hacia zonas de interés turístico.
La Canaco también estimó una aportación de 8 millones 920 mil pesos asociada con la cobertura mediática y la publicidad internacional. Aunque su valor monetario es menor frente a la taquilla y al gasto turístico, su relevancia está vinculada con la exposición de la capital ante audiencias globales. Esa visibilidad puede favorecer futuras visitas y decisiones de inversión, aunque sus beneficios son más difíciles de medir de manera inmediata que las ventas registradas durante el fin de semana.
Hoteles y restaurantes, entre los principales beneficiados
La ocupación hotelera se ubicará entre 85 y 95 por ciento, según la estimación empresarial. El rango refleja una demanda extraordinaria para un periodo concreto y anticipa presión sobre la disponibilidad de habitaciones, sobre todo en las zonas con mejor conexión con el Autódromo Hermanos Rodríguez y con los corredores turísticos de la capital. También las plataformas de alojamiento participarán en la absorción de esa demanda.
Restaurantes, cafeterías y bares figuran entre los giros que registrarían un repunte significativo. El consumo no se limitará a los asistentes al circuito: equipos de trabajo, medios de comunicación, proveedores y turistas generan una demanda adicional de alimentos, reuniones y entretenimiento. Los museos, recintos turísticos y lugares de recreación pueden beneficiarse de la prolongación de la estancia, especialmente cuando los visitantes convierten la carrera en parte de un viaje más amplio.
La venta de artesanías y los servicios de taxi y de plataformas de movilidad completan el circuito de actividades señalado por la cámara empresarial. Su participación muestra que el impacto se distribuye mediante numerosas transacciones de menor escala, no sólo a través de los grandes contratos relacionados con la organización del evento. Para las micro, pequeñas y medianas empresas, esa dispersión puede representar una oportunidad de ingresos, aunque también exige capacidad operativa para atender una demanda concentrada en pocos días.
Un impulso con efectos concentrados
La previsión de crecimiento de 6.5 por ciento frente a 2025 sugiere que el Gran Premio mantiene una capacidad de expansión relevante, pero no implica que el beneficio se distribuya de manera uniforme entre toda la ciudad. La derrama dependerá de factores como la ocupación efectiva, el gasto promedio de los visitantes, las condiciones de movilidad y la proporción de consumo que permanezca en negocios locales frente a plataformas y empresas de alcance nacional o internacional.
El desafío para el sector comercial será transformar el flujo excepcional de visitantes en una relación más duradera con la ciudad. La publicidad internacional puede abrir esa posibilidad, pero el resultado dependerá de la experiencia del visitante, de la calidad de los servicios y de la facilidad para trasladarse entre el autódromo, los hoteles y los puntos turísticos. Una mala gestión de la saturación vial o de los precios podría reducir parte del efecto positivo sobre el consumo.
Canaco CDMX sostuvo que el evento impulsará directamente el crecimiento y la competitividad de empresas micro, pequeñas, medianas y grandes que operan en la metrópoli. La estimación coloca al Gran Premio como un indicador de la importancia económica de los acontecimientos internacionales para la capital, al tiempo que evidencia la necesidad de que ese ingreso extraordinario se traduzca en mejores capacidades empresariales y en beneficios más amplios para el mercado local.