Un análisis de imágenes satelitales de 465 ciudades en 107 países detectó que el hundimiento del terreno está extendido y se concentra con intensidades muy distintas dentro de una misma urbe. En algunos puntos de Ciudad de México alcanza 21,7 centímetros al año, el ritmo localizado más alto del estudio; la mediana de toda la ciudad, en cambio, es de 8 milímetros anuales.

Publicado en Nature Cities, el trabajo examinó datos de 2014 a 2023 mediante radar satelital con una resolución aproximada de 40 metros. Asia registra los valores urbanos más elevados: Medan, en Indonesia, presenta una mediana de 33 milímetros anuales, y Bandung, de 22. En Torreón, México, el descenso ronda los 17 milímetros.
El riesgo está en la desigualdad
El promedio de una ciudad puede ocultar focos críticos. El descenso desigual del suelo puede dañar edificios, cimientos y redes de saneamiento, además de aumentar la exposición a inundaciones en zonas bajas. Por eso, localizar los barrios afectados y seguir cómo cambia la velocidad del movimiento resulta más útil para orientar la vigilancia que clasificar una ciudad entera como estable o en hundimiento.
Las mediciones describen el movimiento observado, pero no determinan por sí solas su causa. Los autores también advierten que los límites administrativos y la escasez de referencias terrestres pueden dejar áreas fuera del análisis o elevar la incertidumbre. El seguimiento continuado será clave para precisar dónde persiste el fenómeno y dónde se acelera.