El paro de la UAM se extiende a Azcapotzalco y Xochimilco por carencias en campus

El paro de la UAM se extiende a Azcapotzalco y Xochimilco por carencias en campus

Las unidades Azcapotzalco y Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) iniciaron este jueves 22 de octubre paros definidos de 48 horas, con lo que la movilización estudiantil que comenzó en Iztapalapa amplió su alcance dentro de la institución. En los tres planteles, el alumnado reclama deficiencias en los insumos académicos, el mantenimiento de las instalaciones y la disponibilidad de productos básicos, aunque cada unidad mantiene demandas y plazos distintos.

Mientras Iztapalapa acumula más de 48 horas bajo un paro que fue declarado indefinido, Azcapotzalco y Xochimilco optaron por una suspensión temporal de actividades. La diferencia es relevante: por ahora, las dos nuevas adhesiones no representan una paralización indefinida de toda la UAM, pero sí evidencian que las inconformidades relacionadas con las condiciones materiales de estudio se repiten en distintos campus.

El paro de la UAM se extiende a Azcapotzalco y Xochimilco por carencias en campus

Azcapotzalco reclama insumos y alimentos

En Azcapotzalco, los estudiantes determinaron el paro durante una asamblea celebrada el jueves. Sus principales señalamientos se concentran en la falta de insumos para los laboratorios y los talleres de ingeniería, así como en la disminución de alimentos disponibles en las cafeterías. También denunciaron problemas de mantenimiento en las instalaciones, una situación que, de acuerdo con sus planteamientos, afecta tanto el desarrollo de las actividades académicas como las condiciones cotidianas de permanencia en el campus.

El alumnado de esta unidad todavía elaboraba su pliego petitorio al momento de anunciar la suspensión, por lo que no se habían dado a conocer todas sus exigencias. Esa definición pendiente deja abierta la posibilidad de que el conflicto se prolongue una vez concluido el plazo inicial, aunque hasta ahora no existe una decisión pública que confirme una extensión.

Las autoridades escolares de Azcapotzalco reconocieron la realización de la asamblea y el paro de labores. En un comunicado señalaron que un grupo del alumnado convocó a la reunión para acordar una suspensión de 48 horas hábiles y expresaron su disposición al diálogo. La respuesta institucional busca mantener abierto el canal de negociación, pero el alcance de las demandas dependerá de la versión final del pliego y de la capacidad de la unidad para atender problemas que requieren recursos, abastecimiento y mantenimiento.

Xochimilco suma problemas en laboratorios y sanitarios

En la unidad Xochimilco, una asamblea estudiantil también resolvió suspender actividades durante 48 horas. Los alumnos reportaron falta de insumos necesarios para desarrollar sus carreras y añadieron deficiencias en los servicios sanitarios. Entre sus señalamientos se encuentran la escasez de productos básicos y el cierre de algunos baños, un problema que convierte una carencia de mantenimiento en una afectación directa a la operación diaria del plantel.

La directora Angélica Buendía Espinoza y la secretaria de unidad, Gabriela Anaya, firmaron el comunicado mediante el cual las autoridades reconocieron el paro definido. En el documento manifestaron respeto al derecho de las y los estudiantes a expresarse y a plantear sus inquietudes, necesidades y demandas. También indicaron que existe apertura para dialogar con el alumnado.

La coincidencia temporal entre las asambleas de Azcapotzalco y Xochimilco sugiere que el malestar dejó de estar circunscrito a una sola comunidad universitaria. Sin embargo, las denuncias no son idénticas: Azcapotzalco puso el acento en los laboratorios, los talleres de ingeniería y las cafeterías, mientras Xochimilco destacó los insumos académicos y las condiciones de los sanitarios. La respuesta institucional deberá atender tanto los reclamos comunes como las necesidades específicas de cada unidad.

Una movilización con plazos diferentes

El punto de partida de esta escalada fue la unidad Iztapalapa, donde el paro fue declarado indefinido y ya había superado las 48 horas cuando se anunciaron las nuevas suspensiones. La falta de insumos y el mantenimiento de las instalaciones aparecen como ejes compartidos de la protesta, aunque la información disponible no establece que exista un único pliego petitorio para las tres unidades.

La coexistencia de un paro indefinido con dos paros de duración determinada coloca a la UAM ante una negociación con ritmos distintos. En Azcapotzalco, la falta de un pliego definitivo dificulta anticipar el siguiente paso; en Xochimilco, el plazo acordado ofrece una ventana concreta para discutir las demandas antes de que los estudiantes decidan si reanudan actividades. En Iztapalapa, en cambio, la continuidad de la suspensión dependerá de avances que permitan destrabar el conflicto.

Más allá del impacto inmediato en clases, laboratorios y talleres, la expansión del paro pone bajo presión los mecanismos de mantenimiento y abastecimiento de la universidad. La disponibilidad de insumos no es un asunto meramente administrativo cuando condiciona prácticas profesionales y actividades de ingeniería; del mismo modo, el cierre de sanitarios o la reducción de alimentos afecta las condiciones básicas de quienes pasan varias horas en el campus. El diálogo anunciado por las autoridades será determinante para evitar que las demandas locales se conviertan en una crisis coordinada entre unidades.