El terremoto en Panamá deja daños en 188 escuelas y golpea servicios e infraestructuras

El terremoto en Panamá deja daños en 188 escuelas y golpea servicios e infraestructuras

El terremoto de magnitud 7,5 registrado el viernes en Panamá ha provocado daños en al menos 188 escuelas y ha afectado también a viviendas, hospitales, puentes, carreteras, edificios públicos, comercios y templos religiosos, según el balance difundido por el Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc). Las autoridades no han informado de víctimas mortales ni de personas desaparecidas, aunque varias provincias afrontan daños relevantes y miles de ciudadanos pasaron la primera noche entre réplicas y cortes o limitaciones en algunos servicios.

Las zonas más afectadas son Veraguas, Coclé, Los Santos y Herrera. El epicentro se localizó a 14 kilómetros al suroeste de Pitaloza Arriba, en el oeste de Tonosí, dentro de la provincia de Los Santos. El hipocentro se situó a 10 kilómetros de profundidad, una localización relativamente superficial que ayuda a explicar la intensidad con la que el movimiento fue percibido en distintas áreas del país y el alcance de los daños registrados en construcciones e infraestructuras.

Un balance extendido a edificios públicos y redes de transporte

El Gobierno panameño señaló que las afectaciones no se limitan a los centros educativos. También se han identificado problemas en infraestructuras viales, edificios gubernamentales y establecimientos privados. Los daños en puentes y carreteras pueden complicar el acceso de los equipos de emergencia y el traslado de suministros, especialmente en las provincias donde la actividad sísmica fue más intensa y existen comunidades alejadas de los principales núcleos urbanos.

Sinaproc ha incluido en su evaluación inicial a hospitales, catedrales y varias iglesias. La presencia de daños en instalaciones sanitarias añade una dificultad operativa a la respuesta, porque estos edificios deben mantener su capacidad de atención precisamente durante una emergencia. En el caso de las escuelas, el número reportado obliga a revisar la seguridad estructural de los inmuebles antes de reanudar las clases, incluso cuando los desperfectos visibles parezcan limitados.

El terremoto en Panamá deja daños en 188 escuelas y golpea servicios e infraestructuras

La planta potabilizadora de Chilibre, una instalación estratégica para el abastecimiento de agua, opera actualmente al 20 % de su capacidad, de acuerdo con la información comunicada por el Gobierno. Esa reducción representa uno de los principales riesgos inmediatos para la población, ya que la continuidad del suministro dependerá tanto de la recuperación de la planta como de la capacidad de las autoridades para distribuir agua mientras duren las restricciones.

La noche estuvo marcada por las réplicas

El seísmo fue identificado poco antes de la una de la tarde, hora local panameña, y minutos antes de las ocho de la tarde en la España peninsular. Tras el movimiento principal se sucedieron réplicas de breve duración, que mantuvieron en alerta a la población durante la noche. Muchas personas optaron por dormir a la intemperie o permanecieron fuera de sus viviendas por temor a que nuevos temblores provocaran desprendimientos o agravaran los daños existentes.

El nerviosismo se explica en parte por la incertidumbre sobre la estabilidad de los edificios afectados. Después de un terremoto, las inspecciones deben determinar si las grietas, desplazamientos o daños en elementos no estructurales comprometen la seguridad de las construcciones. Mientras no concluyan esas revisiones, el regreso a viviendas, escuelas, hospitales y oficinas públicas puede producirse de forma gradual y bajo criterios establecidos por los equipos técnicos y de protección civil.

La respuesta se concentra en evaluar y mantener los servicios

La ausencia de víctimas mortales y de personas desaparecidas constituye el dato más favorable del primer balance, pero no elimina la dimensión de la emergencia. La magnitud de los daños materiales, la afectación de centros educativos y la reducción de la capacidad de potabilización plantean una respuesta que deberá combinar la búsqueda de posibles afectados, la revisión de edificios y la recuperación de las redes básicas.

La prioridad inmediata será garantizar que las carreteras y puentes esenciales permanezcan transitables, verificar las condiciones de los hospitales y habilitar alternativas para el suministro de agua. En paralelo, las autoridades tendrán que precisar cuántas familias han sufrido daños en sus viviendas y qué instalaciones educativas pueden reabrir sin riesgo. La información disponible corresponde a una evaluación inicial, por lo que el número de inmuebles afectados puede aumentar a medida que los equipos accedan a las zonas más perjudicadas.

El terremoto también pone de relieve la importancia de contar con registros detallados sobre la resistencia de las construcciones y la preparación de las comunidades ante emergencias sísmicas. La evolución de las réplicas, el resultado de las inspecciones y la recuperación de la planta de Chilibre serán factores decisivos para determinar si la situación se estabiliza en los próximos días o si la interrupción de servicios y actividades se prolonga en las provincias afectadas.