El virus Shamonda llega a seis provincias españolas mientras Europa refuerza la vigilancia

El virus Shamonda llega a seis provincias españolas mientras Europa refuerza la vigilancia

La detección del virus Shamonda en explotaciones de seis provincias españolas ha elevado la preocupación entre ganaderos y veterinarios, especialmente en las zonas dedicadas al vacuno lechero. El patógeno, transmitido por pequeños insectos del género Culicoides, se ha identificado en Córdoba, Toledo, Ávila, Madrid, Girona y Cantabria. Aunque la infección afecta principalmente al ganado bovino y no suele causar la muerte de los animales, puede reducir temporalmente su rendimiento productivo. La ausencia de una vacuna disponible obliga, por ahora, a centrar la respuesta en la vigilancia y en la reducción de la exposición a los vectores.

La situación ha adquirido una dimensión adicional después de que Francia comunicara el primer caso documentado de infección humana por este virus. El paciente, un hombre con una inmunodepresión grave, falleció a comienzos de octubre en Lyon tras desarrollar complicaciones cerebrales. Las autoridades francesas investigan todavía qué papel desempeñó exactamente el patógeno en su muerte. Los especialistas consideran que se trata de un episodio excepcional vinculado a las condiciones médicas previas del paciente y no han establecido, con la información disponible, un riesgo sanitario para la población general.

Una expansión detectada durante los últimos meses

La primera detección del virus Shamonda en ganado español se produjo en septiembre. Desde entonces, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha confirmado la presencia del tipo 1 en explotaciones de Córdoba, Toledo, Ávila y Madrid. El pasado martes 20 de octubre se identificaron además tres explotaciones de vacuno lechero afectadas en Girona, lo que amplió el mapa de circulación del virus a una quinta provincia.

El virus Shamonda llega a seis provincias españolas mientras Europa refuerza la vigilancia

La confirmación de Shamonda tipo 2 en Cantabria elevó finalmente a seis el número de provincias españolas con presencia de alguno de los tipos conocidos del patógeno. La distribución territorial no permite, por sí sola, determinar el alcance real de la circulación, ya que la detección depende de la vigilancia desplegada y de la identificación de signos compatibles en las explotaciones. Por ese motivo, las autoridades mantienen el rastreo de nuevos casos y el análisis de la evolución epidemiológica.

El virus tampoco se limita al territorio español. El último informe del Ministerio de Agricultura recoge detecciones en ganado de Austria, Alemania, Bélgica, Eslovenia, Francia, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Países Bajos, Portugal, Reino Unido —en concreto, Jersey— y Suiza. La presencia en varios países europeos refuerza la necesidad de intercambiar información y coordinar los criterios de seguimiento, especialmente en un contexto de circulación de insectos vectores entre distintas regiones.

Impacto sobre el ganado y las explotaciones

El Shamonda se transmite mediante la picadura de pequeños insectos, sobre todo del género Culicoides. El riesgo para las explotaciones está relacionado tanto con la circulación del virus como con las condiciones ambientales que favorecen la actividad de estos vectores. En el ganado bovino, la infección puede provocar síntomas que afectan al estado general de los animales y, de forma temporal, a su capacidad productiva. El impacto resulta especialmente relevante en las granjas de vacuno de leche, donde cualquier descenso del rendimiento puede repercutir en la actividad económica de la explotación.

El Ministerio de Agricultura considera que se trata de una enfermedad emergente que actualmente no está sometida a declaración obligatoria. Esa circunstancia no elimina la importancia de notificar y estudiar los episodios detectados, pero sí diferencia al Shamonda de otras enfermedades animales sujetas a protocolos reglados de comunicación y control. En ausencia de una vacuna, la vigilancia veterinaria y las medidas destinadas a disminuir el contacto entre el ganado y los insectos transmisores son las principales herramientas disponibles.

La detección de un caso no implica necesariamente una evolución grave ni una mortalidad elevada en la cabaña. Sin embargo, la expansión geográfica puede aumentar la presión sobre los servicios veterinarios y dificultar la evaluación de los efectos productivos si no se dispone de información homogénea. El seguimiento de los animales, la identificación temprana de síntomas y el control de los vectores permiten mejorar la capacidad de respuesta, aunque su eficacia depende de las condiciones de cada explotación y de la evolución estacional de los insectos.

Francia estudia el primer contagio humano

El caso comunicado por Francia se produjo en un paciente ingresado en los Hospicios Civiles de Lyon, que presentaba una patología grave y una inmunodepresión severa. Durante su hospitalización desarrolló complicaciones cerebrales que los especialistas consideran muy probablemente relacionadas con la infección. El fallecimiento ocurrió a comienzos de octubre y las autoridades continúan investigando la relación causal exacta entre el virus y el desenlace.

La hipótesis principal es que el hombre contrajera la infección tras la picadura de un insecto en el este de Francia, donde ya se había constatado la circulación del virus durante la primavera y el verano. El episodio ha sido comunicado a la Organización Mundial de la Salud y al Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades. Hasta este caso, el Shamonda se consideraba un patógeno asociado al ganado y no se había documentado su transmisión a seres humanos.

La existencia de un primer caso humano obliga a mantener una vigilancia específica, pero no permite establecer por sí sola una amenaza generalizada. Las circunstancias clínicas del paciente y la falta de evidencias de una transmisión sostenida entre personas son elementos centrales para valorar el riesgo. Las autoridades sanitarias europeas deberán determinar si aparecen nuevos casos y aclarar con mayor precisión las vías de infección y los factores que pueden favorecer una evolución grave.

Respuesta coordinada bajo el enfoque One Health

La ministra de Sanidad, Mónica García, afirmó este viernes que su departamento pondrá “todas las herramientas y servidores públicos” al servicio del seguimiento del virus. García explicó que el Ministerio mantiene contactos con Agricultura, con otros departamentos del Gobierno y con las autoridades sanitarias de la Unión Europea para coordinar la respuesta y seguir la evolución de la enfermedad.

La vigilancia se está desarrollando desde la perspectiva One Health, que integra la salud humana, animal y medioambiental. Este enfoque resulta especialmente relevante en enfermedades transmitidas por vectores, porque la circulación del patógeno depende de la interacción entre los animales, las personas, los insectos y las condiciones ambientales. La prioridad inmediata es completar el mapa de casos, observar el impacto sobre las explotaciones y detectar cualquier indicio que modifique la evaluación actual del riesgo para la población.