El Día de Muertos ya comienza a transformar el centro de Ciudad de México. En el Zócalo capitalino avanzan los trabajos de montaje de una catrina monumental de 32 metros, creada por los artesanos cartoneros del Taller de Arte Xibalbá, que aspira a convertirse en la más alta del mundo y a obtener un récord Guinness.

Una instalación con dimensión pública
La pieza será el eje visual de una ofrenda que busca combinar la tradición popular con una intervención de gran escala en uno de los espacios más representativos de la capital. Su tamaño no solo pretende atraer visitantes: también convierte el montaje en una muestra del alcance que puede tener la cartonería, una técnica artesanal estrechamente vinculada con las celebraciones mexicanas.
El proyecto se completará con 100.000 macetas de cempasúchil, dispuestas para recrear un campo de cultivo alrededor de la figura. El color anaranjado de la flor dará unidad al conjunto y reforzará el vínculo entre la instalación urbana, los ciclos agrícolas y la memoria de los difuntos, elementos centrales de la festividad.
La posible marca mundial todavía forma parte de la aspiración del proyecto y deberá ser acreditada conforme a los criterios de Guinness World Records. Por ahora, el avance del montaje confirma que el Zócalo volverá a funcionar como escenario principal de una celebración que reúne arte popular, identidad cultural y homenaje colectivo. La dimensión de la catrina busca establecer un nuevo referente visual, pero el valor de la propuesta dependerá también de su capacidad para mantener el sentido comunitario del Día de Muertos.