Las lluvias torrenciales que cayeron sobre Estambul el miércoles 14 de octubre dejaron al menos tres muertos, inundaron viviendas y comercios y obligaron a rescatar a unas 2.700 personas, según las autoridades. En sectores del norte de la ciudad se midieron 261 litros por metro cuadrado durante la noche, el registro más alto desde que comenzaron las mediciones meteorológicas en 1942. Mientras continuaban las tareas de búsqueda de al menos cuatro desaparecidos, el gobernador Davut Gül anunció que las escuelas permanecerán cerradas el viernes y pidió a las universidades que suspendan las clases.
La magnitud del temporal también alteró el transporte y los servicios básicos en una ciudad de 16 millones de habitantes. Cerca de 50.000 efectivos participaron en las labores de respuesta, incluidos más de 8.500 rescatistas. Las lluvias llevaron además al desvío de 51 vuelos y a la cancelación de otros 19, aunque la oficina del gobernador indicó que las operaciones aeroportuarias seguían y que ninguna carretera permanecía cerrada.

Muertes y rescates tras las inundaciones
Entre las víctimas figura un hombre de 34 años que murió en el hospital después de resbalar y golpearse la cabeza al intentar cruzar una calle anegada en el distrito de Sariyer. En Fatih, un adolescente de 14 años falleció electrocutado al pisar un charco en un parque. El cuerpo de la tercera víctima, un hombre cuya identidad no se precisó, fue encontrado bajo un puente.
Las imágenes posteriores al temporal mostraron vehículos desplazados y apilados por el agua, perros nadando entre zonas inundadas y gatos pequeños resguardados en cajas. Cientos de personas que habían quedado varadas en sus lugares de trabajo tuvieron que ser auxiliadas al caer la noche. Las autoridades habilitaron alojamientos en los 39 distritos para quienes necesitaran refugio.
Servicios interrumpidos y nuevas lluvias previstas
Las precipitaciones causaron cortes de electricidad en amplias zonas el miércoles por la tarde y problemas en el suministro de agua durante la noche. El servicio eléctrico se restableció esa misma noche, mientras que el agua volvió a suministrarse al mediodía del jueves. Las interrupciones en la vía pública agravaron la congestión del tráfico; los servicios de transporte público registraron una afluencia elevada de pasajeros que buscaban alternativas al automóvil.
El gobernador recomendó también que las empleadas públicas embarazadas y las personas con discapacidad no acudieran a sus puestos de trabajo. La medida, junto con el cierre escolar, refleja el esfuerzo por reducir desplazamientos mientras persistían los efectos del temporal.
Gül señaló que la cantidad de lluvia registrada superó cualquier medición anterior de la Dirección Meteorológica turca, iniciada en 1942, según la agencia Anadolu. El servicio meteorológico estatal prevé que las lluvias y tormentas vuelvan a intensificarse desde el viernes. Tras una jornada con inundaciones, cortes y afectaciones al transporte, el pronóstico mantiene la presión sobre los equipos de emergencia y las autoridades locales.