Inicio / Noticias / Internacional / FAES reconoce a tres activistas que desafían el autoritarismo en Cuba, Irán y RusiaLa Fundación FAES concedió este 16 de octubre su XIII Premio de la Libertad a la opositora cubana Rosa María Payá, la activista iraní Masih Alinejad y Yulia Navalnaya, viuda del dirigente opositor ruso Alekséi Navalni, en reconocimiento a su labor en defensa de los derechos y las libertades. El expresidente del Gobierno español José María Aznar entregó el galardón, que reunió en una misma ceremonia a tres figuras cuya actividad política se desarrolla en contextos represivos distintos.La distinción plantea un mensaje común —la resistencia cívica frente al autoritarismo— sin borrar las diferencias entre las causas de las premiadas. En sus intervenciones, Navalnaya llamó a la unidad y la perseverancia; Payá sostuvo que Cuba está más cerca de la libertad de lo que muchos creen, y Alinejad advirtió de que las dictaduras trascienden sus fronteras. Las tres vincularon la defensa de derechos concretos con la necesidad de sostener una oposición activa.Tres discursos, una apelación compartidaNavalnaya defendió la esperanza y la solidaridad entre quienes se enfrentan a los gobernantes autoritarios. «Siempre habrá gente valiente que se enfrente a los dictadores. Debemos permanecer juntos y unirnos unos a otros», afirmó durante la recogida del premio, dirigiéndose también a las otras dos galardonadas. Desde la muerte de su esposo en 2024, se ha convertido en una de las principales voces de la oposición democrática rusa.Su intervención puso el acento en la continuidad de la acción política pese a la pérdida de una figura central de la oposición. La apelación a mantenerse unidos expresa, además, una dimensión práctica: en escenarios donde la oposición opera bajo presión, la cooperación y la visibilidad internacional pueden contribuir a preservar su capacidad de actuación. La ceremonia no detalló medidas concretas derivadas del premio, que tiene carácter de reconocimiento.Payá, de 37 años y la más joven de las premiadas, rechazó que se pida a otra generación seguir aguardando un cambio. «No voy a pedir a otra generación que siga esperando», dijo. Afirmó que Cuba está «más cerca de la libertad de lo que muchos creen» y sostuvo que la salida a la crisis humanitaria pasa por el fin de la dictadura. Su diagnóstico relaciona la situación de la población con el sistema político, aunque en el acto no se presentaron datos que permitieran evaluar de manera independiente esa valoración.En homenaje a su padre, el opositor Oswaldo Payá, llamó a terminar la tarea que, según expresó, comenzaron personas como él. También recurrió al título del libro póstumo de su padre al afirmar que «la noche no será eterna» y que Cuba está «a instantes del amanecer». Payá es una de las figuras más visibles de la oposición cubana en el exterior y promueve la iniciativa Cuba Decide; su discurso combinó la memoria familiar con una exigencia dirigida a las nuevas generaciones.La denuncia de la represión iraní y el alcance del premioAlinejad, exiliada en Estados Unidos y conocida por denunciar las violaciones de derechos humanos cometidas por el régimen iraní, intervino con una flor en el pelo. En un gesto de protesta, arrojó un velo al suelo y coreó «Mujer, vida y libertad», consigna asociada a la defensa de los derechos de las mujeres iraníes. Después instó a plantar cara a las dictaduras, con el argumento de que «no se quedan en un país, sino que infectan al resto del mundo».Su mensaje amplió el foco desde la represión dentro de Irán hacia las consecuencias internacionales del autoritarismo. La advertencia no equipara todas las realidades políticas, pero sí propone que la vulneración de derechos no debe tratarse como un asunto aislado de cada país. Esa perspectiva enlaza con el propósito declarado por FAES de reconocer formas de resistencia surgidas en entornos diferentes.La exministra de Asuntos Exteriores Ana Palacio abrió el acto y señaló que el premio expresa la convicción de que «las ideas cuentan». También describió Cuba, Rusia e Irán como tres formas de represión vinculadas por una aspiración común de libertad. Participaron asimismo Javier Zarzalejos, eurodiputado y director de FAES, y Aznar, quien elogió el ejemplo de las tres mujeres al entregarles los galardones.El Premio FAES de la Libertad se concede desde 2009. Entre sus anteriores distinguidos figuran Juan Carlos I, Margaret Thatcher, Shimon Peres, Mario Vargas Llosa, Enrique Krauze, Giovanni Sartori, la OTAN, Luis Almagro, Juan Guaidó y Josep Piqué, además de organizaciones como el National Democratic Institute y el International Republican Institute. La nueva edición mantiene el carácter internacional del reconocimiento y coloca en primer plano a activistas cuya influencia pública se apoya, en buena medida, en hacer visibles las restricciones a las libertades en sus países.
FAES reconoce a tres activistas que desafían el autoritarismo en Cuba, Irán y RusiaLa Fundación FAES concedió este 16 de octubre su XIII Premio de la Libertad a la opositora cubana Rosa María Payá, la activista iraní Masih Alinejad y Yulia Navalnaya, viuda del dirigente opositor ruso Alekséi Navalni, en reconocimiento a su labor en defensa de los derechos y las libertades. El expresidente del Gobierno español José María Aznar entregó el galardón, que reunió en una misma ceremonia a tres figuras cuya actividad política se desarrolla en contextos represivos distintos.La distinción plantea un mensaje común —la resistencia cívica frente al autoritarismo— sin borrar las diferencias entre las causas de las premiadas. En sus intervenciones, Navalnaya llamó a la unidad y la perseverancia; Payá sostuvo que Cuba está más cerca de la libertad de lo que muchos creen, y Alinejad advirtió de que las dictaduras trascienden sus fronteras. Las tres vincularon la defensa de derechos concretos con la necesidad de sostener una oposición activa.Tres discursos, una apelación compartidaNavalnaya defendió la esperanza y la solidaridad entre quienes se enfrentan a los gobernantes autoritarios. «Siempre habrá gente valiente que se enfrente a los dictadores. Debemos permanecer juntos y unirnos unos a otros», afirmó durante la recogida del premio, dirigiéndose también a las otras dos galardonadas. Desde la muerte de su esposo en 2024, se ha convertido en una de las principales voces de la oposición democrática rusa.Su intervención puso el acento en la continuidad de la acción política pese a la pérdida de una figura central de la oposición. La apelación a mantenerse unidos expresa, además, una dimensión práctica: en escenarios donde la oposición opera bajo presión, la cooperación y la visibilidad internacional pueden contribuir a preservar su capacidad de actuación. La ceremonia no detalló medidas concretas derivadas del premio, que tiene carácter de reconocimiento.Payá, de 37 años y la más joven de las premiadas, rechazó que se pida a otra generación seguir aguardando un cambio. «No voy a pedir a otra generación que siga esperando», dijo. Afirmó que Cuba está «más cerca de la libertad de lo que muchos creen» y sostuvo que la salida a la crisis humanitaria pasa por el fin de la dictadura. Su diagnóstico relaciona la situación de la población con el sistema político, aunque en el acto no se presentaron datos que permitieran evaluar de manera independiente esa valoración.En homenaje a su padre, el opositor Oswaldo Payá, llamó a terminar la tarea que, según expresó, comenzaron personas como él. También recurrió al título del libro póstumo de su padre al afirmar que «la noche no será eterna» y que Cuba está «a instantes del amanecer». Payá es una de las figuras más visibles de la oposición cubana en el exterior y promueve la iniciativa Cuba Decide; su discurso combinó la memoria familiar con una exigencia dirigida a las nuevas generaciones.La denuncia de la represión iraní y el alcance del premioAlinejad, exiliada en Estados Unidos y conocida por denunciar las violaciones de derechos humanos cometidas por el régimen iraní, intervino con una flor en el pelo. En un gesto de protesta, arrojó un velo al suelo y coreó «Mujer, vida y libertad», consigna asociada a la defensa de los derechos de las mujeres iraníes. Después instó a plantar cara a las dictaduras, con el argumento de que «no se quedan en un país, sino que infectan al resto del mundo».Su mensaje amplió el foco desde la represión dentro de Irán hacia las consecuencias internacionales del autoritarismo. La advertencia no equipara todas las realidades políticas, pero sí propone que la vulneración de derechos no debe tratarse como un asunto aislado de cada país. Esa perspectiva enlaza con el propósito declarado por FAES de reconocer formas de resistencia surgidas en entornos diferentes.La exministra de Asuntos Exteriores Ana Palacio abrió el acto y señaló que el premio expresa la convicción de que «las ideas cuentan». También describió Cuba, Rusia e Irán como tres formas de represión vinculadas por una aspiración común de libertad. Participaron asimismo Javier Zarzalejos, eurodiputado y director de FAES, y Aznar, quien elogió el ejemplo de las tres mujeres al entregarles los galardones.El Premio FAES de la Libertad se concede desde 2009. Entre sus anteriores distinguidos figuran Juan Carlos I, Margaret Thatcher, Shimon Peres, Mario Vargas Llosa, Enrique Krauze, Giovanni Sartori, la OTAN, Luis Almagro, Juan Guaidó y Josep Piqué, además de organizaciones como el National Democratic Institute y el International Republican Institute. La nueva edición mantiene el carácter internacional del reconocimiento y coloca en primer plano a activistas cuya influencia pública se apoya, en buena medida, en hacer visibles las restricciones a las libertades en sus países.
FAES reconoce a tres activistas que desafían el autoritarismo en Cuba, Irán y Rusia
La Fundación FAES concedió este 16 de octubre su XIII Premio de la Libertad a la opositora cubana Rosa María Payá, la activista iraní Masih Alinejad y Yulia Navalnaya, viuda del dirigente opositor ruso Alekséi Navalni, en reconocimiento a su labor en defensa de los derechos y las libertades. El expresidente del Gobierno español José María Aznar entregó el galardón, que reunió en una misma ceremonia a tres figuras cuya actividad política se desarrolla en contextos represivos distintos.
La distinción plantea un mensaje común —la resistencia cívica frente al autoritarismo— sin borrar las diferencias entre las causas de las premiadas. En sus intervenciones, Navalnaya llamó a la unidad y la perseverancia; Payá sostuvo que Cuba está más cerca de la libertad de lo que muchos creen, y Alinejad advirtió de que las dictaduras trascienden sus fronteras. Las tres vincularon la defensa de derechos concretos con la necesidad de sostener una oposición activa.

Tres discursos, una apelación compartida
Navalnaya defendió la esperanza y la solidaridad entre quienes se enfrentan a los gobernantes autoritarios. «Siempre habrá gente valiente que se enfrente a los dictadores. Debemos permanecer juntos y unirnos unos a otros», afirmó durante la recogida del premio, dirigiéndose también a las otras dos galardonadas. Desde la muerte de su esposo en 2024, se ha convertido en una de las principales voces de la oposición democrática rusa.
Su intervención puso el acento en la continuidad de la acción política pese a la pérdida de una figura central de la oposición. La apelación a mantenerse unidos expresa, además, una dimensión práctica: en escenarios donde la oposición opera bajo presión, la cooperación y la visibilidad internacional pueden contribuir a preservar su capacidad de actuación. La ceremonia no detalló medidas concretas derivadas del premio, que tiene carácter de reconocimiento.
Payá, de 37 años y la más joven de las premiadas, rechazó que se pida a otra generación seguir aguardando un cambio. «No voy a pedir a otra generación que siga esperando», dijo. Afirmó que Cuba está «más cerca de la libertad de lo que muchos creen» y sostuvo que la salida a la crisis humanitaria pasa por el fin de la dictadura. Su diagnóstico relaciona la situación de la población con el sistema político, aunque en el acto no se presentaron datos que permitieran evaluar de manera independiente esa valoración.
En homenaje a su padre, el opositor Oswaldo Payá, llamó a terminar la tarea que, según expresó, comenzaron personas como él. También recurrió al título del libro póstumo de su padre al afirmar que «la noche no será eterna» y que Cuba está «a instantes del amanecer». Payá es una de las figuras más visibles de la oposición cubana en el exterior y promueve la iniciativa Cuba Decide; su discurso combinó la memoria familiar con una exigencia dirigida a las nuevas generaciones.
La denuncia de la represión iraní y el alcance del premio
Alinejad, exiliada en Estados Unidos y conocida por denunciar las violaciones de derechos humanos cometidas por el régimen iraní, intervino con una flor en el pelo. En un gesto de protesta, arrojó un velo al suelo y coreó «Mujer, vida y libertad», consigna asociada a la defensa de los derechos de las mujeres iraníes. Después instó a plantar cara a las dictaduras, con el argumento de que «no se quedan en un país, sino que infectan al resto del mundo».
Su mensaje amplió el foco desde la represión dentro de Irán hacia las consecuencias internacionales del autoritarismo. La advertencia no equipara todas las realidades políticas, pero sí propone que la vulneración de derechos no debe tratarse como un asunto aislado de cada país. Esa perspectiva enlaza con el propósito declarado por FAES de reconocer formas de resistencia surgidas en entornos diferentes.
La exministra de Asuntos Exteriores Ana Palacio abrió el acto y señaló que el premio expresa la convicción de que «las ideas cuentan». También describió Cuba, Rusia e Irán como tres formas de represión vinculadas por una aspiración común de libertad. Participaron asimismo Javier Zarzalejos, eurodiputado y director de FAES, y Aznar, quien elogió el ejemplo de las tres mujeres al entregarles los galardones.
El Premio FAES de la Libertad se concede desde 2009. Entre sus anteriores distinguidos figuran Juan Carlos I, Margaret Thatcher, Shimon Peres, Mario Vargas Llosa, Enrique Krauze, Giovanni Sartori, la OTAN, Luis Almagro, Juan Guaidó y Josep Piqué, además de organizaciones como el National Democratic Institute y el International Republican Institute. La nueva edición mantiene el carácter internacional del reconocimiento y coloca en primer plano a activistas cuya influencia pública se apoya, en buena medida, en hacer visibles las restricciones a las libertades en sus países.