Francia impedirá que combustible de origen ruso llegue a sus estaciones de servicio, pese al acuerdo entre Washington y Moscú para elevar la oferta de diésel. La portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, afirmó que París puede rastrear los productos petrolíferos incluso cuando pasan por terceros países o se refinan fuera de Rusia. Según sostuvo, el pacto no modifica las sanciones europeas por la guerra en Ucrania.

En paralelo, el Ejecutivo prevé liberar 10 millones de unidades de sus reservas estratégicas de diésel durante tres meses. Bregeon estima que la medida podría reducir el precio entre 12 y 18 céntimos por litro en las próximas semanas. El Gobierno revisará semanalmente los precios y los márgenes de petroleras, cadenas de distribución y estaciones independientes para comprobar que el ahorro llegue a los consumidores.
La posición combina dos objetivos: mantener la presión sobre Moscú y contener el coste de la energía sin aceptar que la rebaja de suministro se convierta en mayores márgenes comerciales. París también prepara medidas para asegurar el abastecimiento de gas y combustibles y ha ofrecido apoyo a la seguridad del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, condicionado a que las circunstancias lo permitan.