Glucksmann gana la primaria socialista y afronta una carrera cuesta arriba hacia el Elíseo

Glucksmann gana la primaria socialista y afronta una carrera cuesta arriba hacia el Elíseo

Raphaël Glucksmann obtuvo el 66% de los votos en la primera vuelta de las primarias del Partido Socialista francés y será su candidato a la presidencia en 2027. Su victoria refuerza la opción de reconstruir una izquierda socialdemócrata diferenciada de La Francia Insumisa, pero parte muy por detrás en los sondeos: una encuesta previa a la votación sitúa a Marine Le Pen en el 35-37% y a Glucksmann en el 10-11%. El resultado abre una nueva etapa para el PS, aunque todavía no resuelve el principal obstáculo electoral: reunir suficiente apoyo para disputar la segunda vuelta.

El eurodiputado, de 47 años, venció con claridad al primer secretario socialista, Olivier Faure, y a la ex candidata presidencial Ségolène Royal. Su campaña defendió un espacio propio para la izquierda moderada, sin pactos con la formación de Jean-Luc Mélenchon, y combinó europeísmo y ecologismo con propuestas de seguridad frente a Rusia y de respuesta a la crisis de las clases medias.

Glucksmann gana la primaria socialista y afronta una carrera cuesta arriba hacia el Elíseo

Una candidatura con respaldo, pero sin posición competitiva

La distancia entre la primaria y las presidenciales es considerable. En el sondeo de Toluna Harris Interactive para M6 y RTL, Mélenchon aparece segundo, con un 18-19%, por delante de Glucksmann. También figuran los ex primeros ministros macronistas Édouard Philippe y Gabriel Attal, que sumarían entre el 12% y el 17% si concurrieran con una candidatura única. La encuesta se realizó antes de conocerse el resultado socialista, por lo que no mide el posible efecto de la victoria de Glucksmann; aun así, muestra la magnitud del terreno que debe recuperar.

Para llegar a la segunda vuelta, el candidato socialista necesita superar tanto a Mélenchon como al aspirante mejor situado del centroderecha. La tarea importa porque el perfil radical del líder de LFI limita su capacidad de atraer a votantes moderados, mientras que Le Pen ha ampliado su aceptabilidad entre sectores de derecha mediante la moderación de su imagen y la incorporación de algunas de sus posiciones al debate conservador. La fragmentación, por tanto, no es solo un problema interno de la izquierda: puede determinar quién queda en condiciones de enfrentarse a la líder del Reagrupamiento Nacional.

La crisis que Glucksmann hereda

El PS llega a esta primaria tras dos derrotas presidenciales que redujeron drásticamente su peso. Benoît Hamon obtuvo el 6,4% en 2017 y Anne Hidalgo apenas el 1,7% en 2022. La candidatura de Emmanuel Macron atrajo a dirigentes y electores socialistas, mientras que la alianza posterior con LFI permitió al partido conservar representación parlamentaria, pero debilitó su identidad propia. La elección de Glucksmann responde así a una necesidad doble: recuperar votantes y demostrar que existe una alternativa socialdemócrata reconocible.

Su avance venía de antes de la primaria. En las elecciones europeas de 2024, encabezó una lista conjunta con el PS y consiguió el 14%, resultado que devolvió expectativas a una base desmoralizada. La victoria de ahora amplía ese capital, aunque el apoyo en una contienda partidaria no equivale automáticamente a respaldo nacional. Tendrá que traducirlo en organización, visibilidad y una propuesta capaz de atraer más allá de los simpatizantes socialistas.

Glucksmann sostiene que la izquierda no puede limitarse a denunciar a la extrema derecha ni a dejar el debate sobre identidad en manos de sus adversarios: también debe responder al deterioro social de las clases medias. Esa apuesta busca ensanchar su electorado, pero tensará la relación con los melenchonistas, que mantienen una posición dominante en el espacio parlamentario de la izquierda. La noche de su victoria, un hombre que se identificó como simpatizante de LFI le arrojó harina al salir de un bar de París donde había celebrado el resultado. El episodio no define la campaña, pero anticipa una competencia que será tanto programática como interna.