Guantánamo busca convertir el superávit municipal en motor de desarrollo territorial

Guantánamo busca convertir el superávit municipal en motor de desarrollo territorial

La discusión sobre el superávit municipal dejó de ser una formulación contable para convertirse en uno de los principales desafíos de la gestión económica en Guantánamo. En un contexto nacional marcado por carencias, restricciones externas y transformaciones orientadas a liberar las fuerzas productivas, la provincia intenta que sus municipios dependan menos de las transferencias estatales y generen una parte mayor de los recursos necesarios para su propio desarrollo.

Un solo municipio ha cruzado la línea del superávit

El primer dato define la magnitud del reto: actualmente, solo el municipio de Guantánamo registra una condición superavitaria. Los restantes territorios todavía gastan más de lo que producen o no consiguen reunir ingresos suficientes para sostener sus compromisos. La situación resulta especialmente significativa en Baracoa, que cuenta con infraestructura industrial, recursos naturales y posibilidades productivas que, en principio, podrían respaldar una economía local más dinámica.

El superávit no equivale únicamente a cerrar un balance con saldo positivo. Supone que la actividad económica de un territorio produce ingresos capaces de financiar gastos, atender servicios y sostener nuevas inversiones. Por eso, la meta no puede alcanzarse mediante recortes aislados ni por la simple contención del gasto. Requiere modificar la estructura productiva, ampliar las fuentes de ingresos y asegurar que el presupuesto se dirija hacia actividades con capacidad de multiplicar bienes, servicios y empleo.

Durante décadas, los territorios han funcionado con una fuerte dependencia del presupuesto estatal. Ese modelo permitió mantener servicios esenciales, pero también redujo los incentivos y las capacidades para aprovechar plenamente las potencialidades locales. La transición hacia una mayor autonomía económica exige que cada municipio identifique sus recursos, organice mejor sus actores y convierta sus ventajas naturales, industriales y humanas en resultados verificables.

Guantánamo busca convertir el superávit municipal en motor de desarrollo territorial

El presupuesto solo sirve si produce desarrollo

La segunda clave está en la calidad del gasto. No será posible construir municipios superavitarios si el presupuesto asignado carece de control o se ejecuta sin una relación clara con las prioridades productivas. Al cierre de septiembre, los municipios guantanameros acumulaban 37 millones de pesos del presupuesto sin ejecutar. La cifra revela una contradicción: mientras se reclama una mayor disponibilidad de recursos, una parte importante de los fondos existentes no llega a convertirse en obras, servicios o capacidades económicas.

La subejecución puede responder a dificultades materiales, deficiencias de planificación, demoras administrativas o falta de proyectos preparados. Cualquiera sea la causa, sus efectos son similares: se posterga la solución de necesidades y se pierde la oportunidad de activar sectores que podrían generar ingresos futuros. Gastar mejor no significa gastar más, sino vincular cada decisión presupuestaria con un resultado concreto y medible para el territorio.

La disciplina también debe alcanzar al sector presupuestado y social. Reducir gastos innecesarios, ordenar consumos y corregir ineficiencias libera fondos que pueden ser empleados en áreas estratégicas. Sin embargo, una política de ahorro que afecte indiscriminadamente los servicios públicos sería contraproducente. El objetivo debe ser eliminar desperdicios y mejorar la gestión, preservando las funciones sociales esenciales.

Producción, empresas y tributos: el ingreso que todavía falta

El tercer anclaje se encuentra en la capacidad de generar ingresos genuinos. Para ello se necesita aumentar las producciones físicas, cumplir el plan de circulación mercantil y articular al sector estatal con las formas no estatales de gestión. La cooperación entre ambos ámbitos no puede limitarse a operaciones comerciales puntuales; debe expresarse en encadenamientos productivos capaces de garantizar suministros, transformar materias primas locales y ofrecer bienes y servicios con continuidad.

La eficiencia empresarial es otro punto crítico. En Guantánamo, 13 entidades reportan pérdidas económicas. Mientras esas empresas no corrijan sus costos, niveles de producción, comercialización y organización, continuarán absorbiendo recursos en lugar de aportarlos al desarrollo municipal. El traslado de empresas provinciales hacia los territorios puede acercar las decisiones a las necesidades locales, pero solo será eficaz si viene acompañado de responsabilidades claras, indicadores exigibles y capacidad real para decidir.

También existe un margen considerable en la recaudación. La contribución territorial no avanza de manera satisfactoria en la mayoría de los municipios, mientras algunas actividades no estatales no tributan o lo hacen sin correspondencia con sus ingresos. Mejorar el control fiscal no debe entenderse como una medida exclusivamente recaudatoria. Cuando los tributos se aplican con transparencia y se relacionan con servicios, infraestructura y condiciones para producir, pueden fortalecer la confianza y ordenar la competencia económica.

Los 34 millones pendientes y el factor decisivo de la gestión

El cuarto dato pone el foco en recursos que ya existen, pero no han sido cobrados. La provincia inició octubre con cerca de 34 millones de pesos pendientes de recaudar por cuentas por cobrar, obligaciones por pagar y multas. Recuperar una parte significativa de ese monto tendría un efecto inmediato sobre las finanzas locales, aunque la solución sostenible exige evitar que las deudas se acumulen nuevamente.

La gestión de cobros debe combinar firmeza, seguimiento y análisis de las causas que originan los incumplimientos. No es lo mismo una deuda derivada de una empresa insolvente que una obligación no atendida por fallas de control. Distinguir cada caso permite aplicar soluciones más eficaces y evitar que el sistema convierta los saldos pendientes en una fuente permanente de inestabilidad.

En última instancia, el superávit dependerá tanto de las cifras como de la forma de gobernar. Los jefes y decisores necesitan pensamiento económico, información actualizada y sistemas de trabajo orientados a resultados. También deben abrir espacios de debate con la población y garantizar el control popular sobre las transformaciones. La autonomía municipal no se construye solo con nuevas facultades administrativas: necesita decisiones responsables, empresas eficaces y una ciudadanía capaz de evaluar cómo se usan los recursos. Para Guantánamo, transformar las potencialidades endógenas en ingresos será la condición para que el superávit deje de ser una excepción y se convierta en una herramienta de desarrollo sostenible.