Investigan como homicidio la muerte de un niño de cinco años en Grafton

Investigan como homicidio la muerte de un niño de cinco años en Grafton

La Policía de Nueva Gales del Sur investiga como posible homicidio la muerte de un niño de cinco años hallado sin respuesta en una vivienda de Grafton, Australia. Los investigadores encontraron que el menor y al menos uno de sus hermanos eran envueltos durante la noche con cinta adhesiva dentro de bolsas de dormir y con la cabeza cubierta. La causa de muerte todavía no fue establecida: se realizará una autopsia antes de que las autoridades evalúen posibles cargos.

Los agentes llegaron a la casa alrededor de las 6.40 del lunes 12 de octubre, después de que un adulto llamara a emergencias. Policías del Distrito de Coffs/Clarence intentaron reanimar al niño mediante RCP, sin éxito. Los paramédicos de NSW Ambulance continuaron las maniobras al llegar, pero tampoco pudieron salvarlo.

Investigan como homicidio la muerte de un niño de cinco años en Grafton

Una práctica bajo investigación

En el interior de la vivienda, los investigadores observaron cinta de ducto enrollada alrededor de bolsas de dormir y sobre la cabeza del niño y, al menos, de otro menor del hogar. Ante las preguntas policiales, los adultos presentes dijeron que lo hacían para “ayudarlo a dormir”. Esa explicación forma parte de las diligencias, pero no determina por sí sola cómo murió el niño ni si la práctica tuvo relación directa con su fallecimiento.

Según fuentes policiales citadas por The Daily Telegraph, el menor tenía dificultades intelectuales que afectaban habitualmente su comportamiento. Ese antecedente podría ser relevante para comprender el contexto de los cuidados que recibía, aunque las autoridades no han presentado una conclusión sobre el vínculo entre esa condición, el uso de cinta y la muerte.

Antecedentes y medidas de protección

La investigación está a cargo de la Fuerza de Tarea Milona e incluye al Escuadrón de Homicidios y al Escuadrón de Abuso Infantil del Comando de Crimen Estatal. Los investigadores entrevistaron al padre y a la madrastra del niño, quienes se encontraban en la vivienda cuando ocurrieron los hechos. La casa fue preservada y examinada por especialistas forenses.

Fuentes policiales indicaron al mismo medio que agentes ya habían acudido a esa vivienda en 2025 y que, después de esa visita, comunicaron sus preocupaciones al Departamento de Comunidades y Justicia de Nueva Gales del Sur (DCJ). El dato abre una línea de revisión sobre los antecedentes de intervención y la respuesta institucional, pero no establece por sí mismo que hubiera conocimiento previo de las circunstancias ahora investigadas.

El DCJ confirmó que conoce el fallecimiento y expresó sus condolencias. Añadió que colabora con la Policía y que, por ese motivo, no era oportuno hacer más comentarios. La ministra de Familias y Comunidades, Kate Washington, tampoco se pronunció mientras avanza la investigación.

Desde la muerte del niño, sus hermanos fueron trasladados a vivir con otros familiares. La autopsia y el análisis de las pruebas deberán esclarecer la causa del fallecimiento y determinar si corresponde presentar cargos. Hasta que se conozcan esos resultados, las circunstancias y responsabilidades siguen bajo investigación.