Israel llega a las urnas dividido sobre quién debe responder por el 7 de octubre

Israel llega a las urnas dividido sobre quién debe responder por el 7 de octubre

A tres años del ataque encabezado por Hamás, Israel se prepara para votar el 27 de octubre sin un acuerdo sobre sus causas ni sobre quién debe asumir la responsabilidad. La matanza dejó unas 1.200 personas muertas y 251 secuestradas, según las autoridades israelíes. La guerra lanzada en respuesta devastó Gaza y causó más de 74.000 muertes, de acuerdo con las autoridades sanitarias del enclave, que no distinguen entre civiles y combatientes.

El impacto del ataque debilitó la confianza en la capacidad del Estado para proteger a sus ciudadanos, pero no produjo el vuelco político que algunos esperaban. En cambio, las posiciones previas parecen haberse consolidado: la contienda vuelve a girar en torno al respaldo o rechazo al primer ministro Benjamin Netanyahu, en un país donde también se debate el equilibrio entre su identidad judía y sus instituciones democráticas.

Responsabilidades en disputa

Los críticos de Netanyahu le atribuyen fallos de seguridad, políticas que no disuadieron a Hamás y la erosión de las instituciones democráticas. También cuestionan que su gobierno haya impedido establecer una comisión independiente para investigar cómo Israel quedó expuesto al ataque. El primer ministro, por su parte, ha señalado a responsables de seguridad y ha afirmado que no lo despertaron durante la madrugada del 7 de octubre, pese a las señales de alarma procedentes de Gaza.

Sus partidarios sostienen que los servicios de seguridad no respondieron adecuadamente y rechazan que la responsabilidad recaiga en el jefe de gobierno o en el Likud. La versión de que altos mandos ocultaron información a Netanyahu ha ganado terreno entre algunos residentes de Sderot, aunque no existe una investigación independiente que haya esclarecido los hechos. En esa ciudad, el 79% de los votantes respaldó en 2022 a los partidos de derecha y ultraortodoxos de la coalición gobernante.

Israel llega a las urnas dividido sobre quién debe responder por el 7 de octubre

Las encuestas describen un electorado dividido y una carrera estrecha. Ni Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el cargo en Israel, ni su principal rival, el centrista y exjefe militar Gadi Eisenkot, tienen asegurada una vía sencilla para formar gobierno. Al mismo tiempo, una mayoría expresa temor a que se repita una incursión como la de 2023, según un sondeo del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de la Universidad de Tel Aviv.

Dos comunidades, dos lecturas

La fractura se aprecia en las localidades próximas a Gaza. En el kibutz de Nahal Oz, a unos 800 metros de la frontera, murieron 15 personas durante el ataque y ocho fueron secuestradas; una falleció en cautiverio. La mayoría de los residentes evacuados ha regresado. En las elecciones de 2022, el 83% votó por partidos de centro e izquierda.

Daniel Rahamim, portavoz comunitario de 72 años y sobreviviente del ataque junto con su familia, dijo que probablemente volverá a votar contra Netanyahu. Le preocupa tanto la gestión de Gaza como los intentos del gobierno de limitar al poder judicial y la influencia de sus aliados ultraortodoxos. Aunque considera necesario derrotar a Hamás, también defiende negociar con dirigentes palestinos moderados. Su postura refleja una tensión más amplia: para muchos israelíes, la seguridad exige medidas contundentes, pero no resuelve por sí sola cómo alcanzar una paz duradera.

A 13 kilómetros, en Sderot, Shlomi Aragon atribuye la catástrofe a una supuesta traición de los responsables de seguridad y describe a Netanyahu como un líder capaz de proteger al país. Aragon, que sobrevivió a un ataque armado el 7 de octubre, sostiene que una respuesta aérea rápida podría haber frenado la incursión. Evelyn Sayada, vecina de la antigua comisaría donde murieron más de 50 personas, teme que Hamás no haya sido desarmado, pero dice que probablemente votará por Netanyahu, como su familia.

El cambio que no cuajó

Yonatan Shamriz, cuyo hermano Alon fue secuestrado y murió por disparos de soldados israelíes que lo confundieron con un militante, fundó el movimiento Kumu! para impulsar nuevos liderazgos. Durante tres años, la organización reunió a familias de víctimas de distintas corrientes políticas, religiosas y comunidades en ceremonias conmemorativas. Shamriz intentó llevar ese impulso a la política, pero renunció en septiembre al concluir que los votantes aún preferían figuras conocidas y con experiencia.

La guerra se extendió a Líbano e Irán, además de Gaza, y los adversarios de Israel siguen debilitados, pero no derrotados, pese a las promesas de victoria total de Netanyahu. Ese balance deja una campaña marcada por la inseguridad y las disputas sobre responsabilidad, sin consenso sobre cómo evitar otro ataque. El 7 de octubre cambió la percepción de vulnerabilidad de Israel; hasta ahora, no ha reunido a sus votantes en torno a una alternativa política común.