El Ejército israelí ha anunciado nuevas restricciones de entrada y salida en Cisjordania después de que alrededor de 2.000 residentes del área de Hebrón fueran desplazados tras una operación militar desencadenada por un ataque en el que murieron dos soldados israelíes. La medida afecta a trabajadores palestinos, cruces terrestres y zonas industriales, y se aplicará también durante la jornada electoral prevista para el 27 de octubre de 2026.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó en una entrevista con la emisora pública Kan que cerca de 2.000 personas habían abandonado su barrio. Según Katz, los residentes no podrán regresar hasta que las autoridades israelíes hayan terminado de abordar «todos los asuntos de Hamás en Hebrón». La declaración vincula el desplazamiento con el objetivo militar de desarticular las redes del movimiento islamista en la ciudad y sus alrededores.
Una operación extendida a decenas de zonas
El Ejército israelí comunicó que entre el viernes y el sábado llevó a cabo operaciones en 40 áreas diferentes de Cisjordania. En ese balance aseguró haber detenido a unos 40 sospechosos, entre ellos personas a las que identificó como miembros de Hamás y de organizaciones yihadistas islámicas. También incluyó a individuos acusados de incitación, alteración del orden público y lanzamiento de piedras.
Las fuerzas israelíes no han ofrecido en el anuncio un desglose detallado de las detenciones ni información independiente sobre la identidad de los arrestados. La referencia a los sospechosos combina acusaciones de distinta naturaleza, desde la presunta pertenencia a grupos armados hasta delitos vinculados con protestas o disturbios, por lo que el alcance exacto de la operación deberá determinarse mediante procedimientos judiciales y verificaciones posteriores.
En un mensaje difundido por Telegram, el Ejército anunció la prohibición temporal de entradas y salidas para trabajadores palestinos en las zonas que Israel denomina Judea y Samaria, así como en Cisjordania y el valle del Jordán. La restricción incluye los cruces terrestres y las áreas industriales. El cierre previsto para el día de las elecciones añade una dimensión administrativa y económica a una operación que, hasta ahora, se había presentado principalmente como una respuesta de seguridad.

El ataque que precedió al despliegue
La operación israelí comenzó el viernes, pocas horas después de un ataque cometido por dos palestinos contra un puesto de control próximo a Hebrón. En el incidente murieron dos soldados israelíes. La ciudad y sus inmediaciones constituyen uno de los puntos más sensibles de Cisjordania, debido a la presencia de cientos de colonos israelíes en el interior o en las proximidades de una población palestina densamente habitada.
La respuesta militar ha supuesto un refuerzo visible de la presencia armada y una ampliación de los controles en los accesos. En el barrio de Ein Dir Baha’, situado entre dos colinas, varios edificios fueron marcados con una cruz para señalar que habían sido desalojados, según pudo comprobarse sobre el terreno. Las calles permanecían desiertas y los vehículos militares circulaban de forma predominante por la zona. En una vivienda ubicada en una de las colinas ondeaba una bandera israelí.
Vecinos y testigos citados en la información disponible afirmaron que los soldados comunicaron las evacuaciones mediante megáfonos. El desplazamiento, según esas versiones, no se limitó a los presuntos autores del ataque, sino que afectó a residentes de un área más amplia. La ausencia de habitantes en el exterior y el cierre de calles han dificultado la actividad cotidiana y el acceso a las viviendas.
Presión palestina y consecuencias para la población
La Autoridad Palestina ha recurrido a la comunidad internacional para presionar a Israel y reclamar protección para los residentes. Su preocupación se centra tanto en la duración de la evacuación como en las condiciones para el regreso de las familias. La declaración de Katz, que supedita el retorno a la conclusión de las operaciones contra Hamás, deja abierta una medida de duración indeterminada.
Las restricciones anunciadas pueden tener efectos inmediatos sobre la movilidad y el empleo. El cierre de los cruces afecta a trabajadores palestinos que dependen de los desplazamientos diarios hacia zonas industriales o empleos situados fuera de sus localidades. En un territorio fragmentado por controles, barreras y permisos, una suspensión adicional puede alterar el acceso a servicios, el comercio y la asistencia familiar, especialmente si se prolonga más allá de la jornada electoral.
Israel sostiene que las medidas responden a una amenaza armada concreta y que las operaciones pretenden impedir nuevos ataques. La muerte de dos soldados y la identificación de los atacantes como palestinos constituyen, para las autoridades israelíes, la justificación inmediata del despliegue. La Autoridad Palestina, por su parte, cuestiona el impacto colectivo de las evacuaciones y reclama que la respuesta de seguridad no se traduzca en el desplazamiento general de civiles.
La evolución de la situación dependerá de si las autoridades israelíes mantienen las restricciones después del 27 de octubre, de las condiciones que establezcan para el regreso de los residentes y de los resultados de las investigaciones sobre el ataque y las detenciones. Mientras tanto, Hebrón permanece como un foco de tensión en el que la seguridad, la presencia de colonos y la movilidad de la población palestina se superponen, elevando el riesgo de nuevas confrontaciones.