La alcaldía Iztapalapa y la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) acordaron aplicar de forma coordinada la estrategia “Niñas Sí, Madres No”, con prioridad en la prevención, detección y atención de la violencia sexual y el embarazo en niñas.
Una respuesta que rebasa la atención médica
El acuerdo plantea llevar la protección a escuelas, hogares y comunidades, con participación de autoridades, familias y personal educativo. La alcaldesa Aleida Alavez sostuvo que un embarazo infantil exige una respuesta integral: atención sanitaria, acceso a la justicia, protección frente a la violencia y medidas para evitar que la niña abandone sus estudios o quede sin acompañamiento para recuperar sus derechos.

Iztapalapa reportó 266 talleres de salud sexual y reproductiva, con 9 mil 310 participantes de entre 10 y 19 años, además de la colocación de 2 mil 248 implantes subdérmicos y la distribución de preservativos bajo un esquema de doble protección. Durante 2026, el programa “De la A a la Z” llegó a 44 escuelas públicas y benefició a 32 mil 700 alumnos. También se realizaron jornadas en planteles de CETIS, CONALEP, Colegio de Bachilleres y la Universidad Autónoma Metropolitana.
La estrategia tendrá una aplicación territorial, con atención prioritaria en Desarrollo Urbano Quetzalcóatl y la Sierra de Santa Catarina, donde persisten obstáculos para acceder a servicios de salud y educación. Su diseño incorpora un diagnóstico elaborado con apoyo técnico del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), lo que busca orientar los recursos hacia zonas y grupos con mayor exposición al riesgo.
El desafío sigue siendo urbano
El Manifiesto Nacional del 26 de septiembre de 2026 registró 7 mil 887 nacimientos en niñas de 10 a 14 años durante 2025, cerca de 22 diarios. Aunque la cifra disminuyó 24.9% frente a 2018, el problema mantiene una escala crítica: en 2024, el 53.8% de las niñas de ese rango que tuvieron un nacimiento vivía en ciudades. La estrategia deberá demostrar su alcance en el territorio mediante rutas de atención funcionales, escuelas seguras y corresponsabilidad comunitaria.