Iztapalapa protege la tradición comunitaria de sus portadas florales

Iztapalapa protege la tradición comunitaria de sus portadas florales

La tradición de elaborar portadas florales en los medios pueblos de Atlalilco-Axomulco, Iztapalapa, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México mediante un decreto publicado este miércoles en la Gaceta Oficial. La medida reconoce una práctica que articula devoción religiosa, memoria histórica, organización vecinal e identidad colectiva de los pueblos originarios.

El reconocimiento entrará en vigor este jueves y abarca los barrios de San Ignacio, Santa Bárbara y San Lucas, en Atlalilco, así como San Pablo, San Miguel, San Pedro, San José y La Asunción, en Axomulco. Las portadas forman parte de las fiestas patronales y de diversos rituales religiosos, donde funcionan como elementos ornamentales y símbolos de participación comunitaria.

Iztapalapa protege la tradición comunitaria de sus portadas florales

Un reconocimiento con obligaciones

La declaratoria no se limita a distinguir la tradición: ordena a la Secretaría de Cultura elaborar un Plan de Salvaguarda para conservarla e impulsarla. Su importancia radica en que la continuidad de las portadas depende de conocimientos transmitidos entre generaciones y de la coordinación de sociedades floristas, mayordomías, consejos pastorales y organizaciones vecinales.

El procedimiento comenzó en julio de 2025 y fue promovido por agrupaciones comunitarias de Atlalilco y Axomulco. El decreto describe un proceso que inicia con el diseño trazado directamente sobre el suelo, continúa con el montaje de una estructura de madera y su enrejado, y concluye con la cobertura de follaje y la colocación de flores naturales o artificiales. Esa cadena de trabajo confirma que la expresión patrimonial no es únicamente el resultado visual, sino también el conjunto de técnicas, acuerdos y saberes que la hacen posible.

La declaratoria coloca a las autoridades ante el reto de respaldar la práctica sin desvirtuar su carácter comunitario. El futuro plan deberá preservar tanto sus formas materiales como los mecanismos locales de organización y transmisión, decisivos para que la tradición siga vinculada a las celebraciones y a la vida colectiva de Iztapalapa.