La agencia japonesa Japan Credit Rating Agency (JCR) mantuvo en A- la calificación soberana de México en moneda extranjera, con perspectiva estable, y confirmó en A+ la correspondiente a la deuda de largo plazo en moneda nacional. La decisión refleja la fortaleza de la industria exportadora, la flexibilidad económica y la capacidad del país para absorber choques externos mediante sus políticas monetaria y cambiaria.
Una recuperación con riesgos
JCR prevé que la economía mexicana crezca alrededor de 1,5 % en 2026 y 2 % en 2027, tras avanzar apenas 0,7 % en 2025. El repunte dependería del consumo privado, las inversiones del Plan México, la reactivación de proyectos de infraestructura y el aumento de las exportaciones de equipos electrónicos, incluidos servidores vinculados con la demanda de inteligencia artificial.

El principal riesgo externo está en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá. Reglas de origen más estrictas podrían reducir el atractivo del país para la inversión extranjera y limitar parte de la ventaja que ofrece su integración manufacturera con Norteamérica.
En el frente fiscal, los requerimientos financieros del sector público descendieron del 5,8 % del PIB en 2024 al 4,9 % en 2025. Sin la asistencia extraordinaria a Petróleos Mexicanos (Pemex), el indicador habría sido de 4,3 %. Sin embargo, la deuda pública subió al 52,6 % del PIB y el Gobierno calcula que llegará al 54 % en 2026 y cerca del 56,5 % en 2031.
La agencia considera manejable el endeudamiento frente a países con una calificación similar, debido a que aproximadamente 80 % se financia en el mercado interno, a largo plazo y con tasas fijas. Aun así, advierte que la informalidad limita los ingresos tributarios, mientras las pensiones y la seguridad social dificultan el ajuste presupuestario.
La evolución de Pemex será decisiva. Aunque JCR reconoce avances financieros, prolongar el respaldo estatal podría retrasar la consolidación fiscal. Recuperar la producción petrolera y mejorar de forma sostenida el flujo de efectivo serán condiciones clave para preservar la estabilidad crediticia. La posición externa ofrece margen: el déficit de cuenta corriente fue de 0,5 % del PIB, las reservas cubrieron unas cuatro veces la deuda externa de corto plazo y la banca mostró una capitalización de 20,8 % y una morosidad de 2,3 % en julio de 2026.