Jokic lidera una remontada histórica de Denver y cuestiona a los aficionados que abuchearon al equipo

Jokic lidera una remontada histórica de Denver y cuestiona a los aficionados que abuchearon al equipo

Los Denver Nuggets convirtieron un estreno doméstico marcado por los abucheos en una remontada de alto voltaje ante los New Orleans Pelicans. El equipo de Colorado llegó a perder por 23 puntos, reaccionó después del descanso y terminó imponiéndose por 138-134 en la prórroga, en un partido que volvió a situar a Nikola Jokic en el centro de la escena tanto por su rendimiento como por sus declaraciones posteriores.

El pívot serbio firmó 35 puntos, 15 rebotes y 10 asistencias, una actuación que le permitió alcanzar el triple-doble número 199 de su carrera en la NBA. Jokic se encuentra ahora a diez de la marca histórica de Russell Westbrook, líder de la clasificación, y mantiene una proyección que podría llevarle a superar ese registro durante la presente temporada si conserva su regularidad y evita problemas físicos.

Una primera mitad dominada por Nueva Orleans

El comienzo del encuentro explicó el malestar de los aficionados locales. Los Pelicans impusieron desde el primer cuarto un ritmo ofensivo que Denver no logró contener. La defensa de los Nuggets concedió tiros abiertos, perdió claridad en las ayudas y permitió que el conjunto visitante alcanzara un 65,9% de acierto en tiros de campo durante la primera mitad. Al descanso, New Orleans dominaba por 57-73.

La diferencia llegó a ser de 23 puntos, con el marcador situado en 30-53, mientras parte del público del Ball Arena expresaba su desaprobación con silbidos. La reacción de los espectadores reflejó las expectativas que rodean a un equipo construido alrededor de Jokic y que aspira a competir por los objetivos más altos de la Conferencia Oeste. Sin embargo, también puso de manifiesto la tensión que puede generar un mal arranque en una temporada en la que cada partido adquiere relevancia desde las primeras jornadas.

Jokic admitió después del partido que el equipo atravesó un tramo difícil de explicar desde la perspectiva del juego. “Simplemente, nada te sale bien. Ellos encestan y tú no. Había mala energía y necesitas que pasen un par de minutos para poder salir de ahí”, analizó el serbio. Sus palabras describieron una combinación de falta de acierto, problemas defensivos y pérdida de confianza que permitió a los Pelicans controlar el desarrollo del encuentro durante buena parte del primer tiempo.

Jokic lidera una remontada histórica de Denver y cuestiona a los aficionados que abuchearon al equipo

Murray y Jokic activan la remontada

Tras el descanso, Denver elevó su intensidad y concentró sus posesiones en sus dos principales referencias ofensivas. Jokic y Jamal Murray anotaron 22 de los 32 puntos de los Nuggets en el tercer periodo, aunque la mejora no se tradujo de inmediato en una reducción decisiva de la desventaja. New Orleans, liderado por Trey Murphy y Dejounte Murray, todavía conservaba una ventaja de 19 puntos al comienzo del último cuarto, con un marcador de 91-110.

La respuesta local llegó a través de una defensa más agresiva y de una sucesión de acciones que devolvieron al público al partido. Un triple de Jamal Murray y un mate de Aaron Gordon acercaron progresivamente a Denver. El escolta asumió además la responsabilidad en los instantes finales del tiempo reglamentario: convirtió dos tiros libres cuando quedaban 16 segundos para establecer el empate a 126.

En la última posesión de los Pelicans, Murphy perdió el balón y Denver tuvo la oportunidad de ganar, aunque no consiguió resolver el encuentro antes de la prórroga. El desenlace confirmó que la remontada no dependió únicamente del acierto de sus estrellas. La capacidad del equipo para mantenerse competitivo después de un déficit tan amplio y la mejora colectiva en los minutos decisivos fueron factores determinantes para cambiar el curso de la noche.

El novato Brazile decide en el tiempo extra

Durante la prórroga, Jokic volvió a asumir el control. El serbio anotó ocho de sus 35 puntos en esos cinco minutos y participó en las acciones que permitieron a Denver tomar una ventaja definitiva. El otro protagonista fue Trevon Brazile, novato que terminó con 17 puntos y añadió siete en el tiempo extra.

Brazile convirtió un triple especialmente relevante cuando restaban 1:25 para el final y colocó a los Nuggets cuatro puntos por delante, 133-129. Entre él y Jokic anotaron los 15 puntos de Denver en la prórroga, una producción que inclinó un partido en el que los Pelicans habían dominado durante largos tramos. Jamal Murray completó la actuación ofensiva local con 42 puntos, mientras que Murphy aportó 26 para New Orleans y Dejounte Murray sumó 22.

La remontada modificó por completo el ambiente del Ball Arena. Los abucheos del primer tiempo se transformaron en ovaciones durante la prórroga, pero Jokic no ocultó que la reacción inicial del público había dejado huella. “Nos abuchearon en nuestro primer partido en casa, y creo que esos aficionados ya no tienen por qué venir”, afirmó. “Si nos siguen, saben que nunca nos rendimos y que nos hemos recuperado de situaciones mucho peores. Así que, si me preguntan, ya no son bienvenidos”.

La declaración abre un debate habitual en el deporte profesional: el derecho de los aficionados a exigir a un equipo de alto nivel y la respuesta de los jugadores ante la crítica en su propio estadio. En este caso, Jokic vinculó la protesta con la identidad competitiva de los Nuggets, un conjunto que ha construido buena parte de su éxito reciente sobre la resistencia y la capacidad de resolver partidos complicados. El resultado terminó dándole argumentos deportivos, aunque la contundencia de sus palabras mantendrá la atención sobre la relación entre la plantilla y la grada en los próximos encuentros.

Más allá de la polémica, Denver salió reforzado por una victoria que parecía improbable durante la primera mitad. El triunfo evidenció tanto el potencial ofensivo de sus principales figuras como las carencias defensivas que permitieron a New Orleans dominar con una eficacia extraordinaria. Para los Nuggets, la remontada supone una señal de carácter, pero también una advertencia: si quieren sostener sus aspiraciones, deberán evitar que partidos controlables vuelvan a convertirse en desafíos extremos desde el inicio.