La Casa de las Campanas queda ligada al ascenso político de los Haces en Tlalpan

La Casa de las Campanas queda ligada al ascenso político de los Haces en Tlalpan

La histórica Casa de las Campanas, en el centro de Tlalpan, pasó de convento y monumento histórico a propiedad privada fortificada. El inmueble, construido en el siglo XVIII y vinculado durante décadas con las Madres Capuchinas y las Teresianas, fue vendido en el sexenio de Luis Echeverría a Rodolfo Echeverría, sobrino del expresidente. La operación y posterior fraccionamiento son señalados como un episodio irregular de pérdida del patrimonio urbano.

La Casa de las Campanas queda ligada al ascenso político de los Haces en Tlalpan

De patrimonio histórico a plataforma política

El antiguo recinto, catalogado como Monumento Histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, conserva poco de su configuración abierta original: ventanas selladas, un segundo nivel y accesos controlados reforzaron su carácter privado. En ese espacio se reúnen ahora Pedro Haces Barba, empresario taurino y dirigente sindical, su hijo Pedro Haces Lago y sus invitados.

El cambio adquiere dimensión política porque Haces Lago, diputado local de Morena, anunció su registro para competir por la coordinación de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación en Tlalpan. Su nombre ya aparece en mantas, bardas y unidades de transporte público, una presencia anticipada que sugiere una campaña de posicionamiento territorial antes de la definición interna del partido.

El respaldo de su padre resulta decisivo. Haces Barba encabeza la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México, organización que afirma contar con cerca de siete millones de afiliados. El dirigente ha sido cuestionado por el uso de contratos públicos adjudicados directamente, condiciones laborales sin contratos formales y gastos suntuarios, señalamientos que forman parte del debate sobre su influencia económica y política.

La imagen de la Casa de las Campanas funciona así como una metáfora del relevo de poderes: el antiguo espacio religioso, marcado por la historia y la controversia, representa hoy la concentración privada de recursos, contactos y aspiraciones electorales. La pregunta que plantea la columna no es quién escucha ya las campanas, sino qué intereses hacen sonar su eco en Tlalpan.