La congestión vehicular en Ciudad de México representa un costo anual de 10 mil 721 pesos para cada habitante, de acuerdo con el estudio “Costo del Tráfico 2026”, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). La cifra no se limita al gasto en combustible: también incorpora el valor de las horas perdidas, la menor productividad y el tiempo que deja de destinarse al descanso o a la convivencia familiar.
Una pérdida que supera el promedio nacional
Cada persona que se desplaza por la capital pierde, en promedio, 211 horas al año debido a los embotellamientos. Son casi nueve días completos atrapados en un automóvil o en el transporte público. El dato casi duplica el promedio nacional, estimado en 111 horas, y muestra que la movilidad capitalina enfrenta una presión mucho mayor que la del resto del país.

El impacto también está concentrado territorialmente. Solo cinco zonas metropolitanas acumulan 65% del costo nacional asociado al tráfico, mientras que Ciudad de México concentra por sí sola 40%, equivalente a más de 81 mil millones de pesos. Esta concentración evidencia que el problema no es únicamente individual: refleja un desajuste entre la expansión de los desplazamientos y la capacidad de la infraestructura urbana.
El IMCO advierte además que los usuarios del transporte público soportan un costo desproporcionado frente a quienes utilizan automóvil particular. La desigualdad revela que la congestión afecta de manera distinta según el modo de traslado y que ampliar calles, por sí solo, no resolvería la crisis. La reducción del costo económico y social dependerá de ofrecer transporte público eficiente, confiable y digno, capaz de disminuir los tiempos de viaje y la dependencia del vehículo privado.