La crecida del Paraná desplaza a 28 personas y mantiene aisladas conexiones en MisionesLa emergencia hídrica en Misiones combina evacuaciones, restricciones de movilidad y una previsión de lluvias y caudales elevados para los próximos meses. La Policía provincial informó que 28 personas —14 de ellas menores— fueron evacuadas por el avance del Paraná y de varios arroyos. Once salieron de sus hogares en la jurisdicción de Puerto Rico y 17 en la de Puerto Iguazú. Las cifras reflejan una respuesta preventiva que, por ahora, afecta a grupos acotados, pero se desarrolla en una cuenca sometida a presiones simultáneas.Dos puentes cerrados y ocho pasos fluviales suspendidosLa interrupción de la circulación es uno de los efectos más amplios de la crecida. Los puentes sobre los arroyos Paranay y Piray Guazú continúan clausurados al tránsito general porque el agua avanzó sobre esos cruces, que conectan distintas localidades. En algunos viaductos se mantiene únicamente el paso peatonal y se autorizan excepciones para vehículos de emergencia y personas que deben trasladarse para recibir tratamiento oncológico.A esas restricciones se suman ocho conexiones fluviales suspendidas entre Argentina y Paraguay. Entre ellas figuran Puerto Eldorado-Puerto Mayor Otaño, Puerto Mado-Lomas Valentinas, Colonia Victoria-Mayor Otaño y Puerto Iguazú. La afectación no se limita, por tanto, a los hogares próximos al río: también complica desplazamientos cotidianos y enlaces transfronterizos, con excepciones que buscan preservar servicios esenciales.La crecida actual puede no ser el último episodioEl contexto hidrológico amplía la preocupación. Los caudales elevados en la cuenca del Plata están asociados a las lluvias registradas en el sur de Brasil y al fenómeno de El Niño. María Alejandra Cristanchi, jefa de Hidrología de la central hidroeléctrica Yacyretá, señaló que el fenómeno apenas comienza y que, según los especialistas, se intensificará entre octubre y febrero. También advirtió que sus efectos se prolongarán durante los próximos meses.El pico de la crecida del Paraná se esperaba entre el miércoles y este jueves, pero esa previsión no equivale al fin del riesgo: las condiciones regionales pueden mantener niveles altos más allá de ese máximo puntual. En Colonia Victoria, el agua alcanzó una vivienda y una familia se trasladó preventivamente a otra casa en un terreno más elevado, aunque por ahora no quiere abandonar la zona. El caso muestra cómo la respuesta depende tanto de la evolución del río como de decisiones familiares y de la posibilidad de permanecer en lugares seguros.El Iguazú baja, mientras se refuerza la vigilancia regionalLa situación no es uniforme en todos los cursos de agua. El río Iguazú comenzó a descender después de alcanzar el miércoles un pico de 15.800 metros cúbicos por segundo. Esa bajada permitió reabrir parcialmente circuitos turísticos de las Cataratas, aunque el alivio local no modifica la alerta que pesa sobre el Paraná y sus afluentes.En paralelo, la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, encabezó una reunión con funcionarios de la Agencia Federal de Emergencias para analizar impactos potenciales en el norte y coordinar la respuesta. Entre las herramientas desplegadas está un tablero del Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias, que reúne pronósticos, alertas, datos hidrometeorológicos y territoriales. También se elaboraron modelos de posible afectación para 18 municipios de seis provincias, basados en registros históricos de inundaciones. La utilidad de ese seguimiento dependerá de que la información se traduzca a tiempo en decisiones concretas: proteger a la población, sostener los traslados imprescindibles y ajustar las restricciones a medida que cambien los niveles.

La crecida del Paraná desplaza a 28 personas y mantiene aisladas conexiones en MisionesLa emergencia hídrica en Misiones combina evacuaciones, restricciones de movilidad y una previsión de lluvias y caudales elevados para los próximos meses. La Policía provincial informó que 28 personas —14 de ellas menores— fueron evacuadas por el avance del Paraná y de varios arroyos. Once salieron de sus hogares en la jurisdicción de Puerto Rico y 17 en la de Puerto Iguazú. Las cifras reflejan una respuesta preventiva que, por ahora, afecta a grupos acotados, pero se desarrolla en una cuenca sometida a presiones simultáneas.Dos puentes cerrados y ocho pasos fluviales suspendidosLa interrupción de la circulación es uno de los efectos más amplios de la crecida. Los puentes sobre los arroyos Paranay y Piray Guazú continúan clausurados al tránsito general porque el agua avanzó sobre esos cruces, que conectan distintas localidades. En algunos viaductos se mantiene únicamente el paso peatonal y se autorizan excepciones para vehículos de emergencia y personas que deben trasladarse para recibir tratamiento oncológico.A esas restricciones se suman ocho conexiones fluviales suspendidas entre Argentina y Paraguay. Entre ellas figuran Puerto Eldorado-Puerto Mayor Otaño, Puerto Mado-Lomas Valentinas, Colonia Victoria-Mayor Otaño y Puerto Iguazú. La afectación no se limita, por tanto, a los hogares próximos al río: también complica desplazamientos cotidianos y enlaces transfronterizos, con excepciones que buscan preservar servicios esenciales.La crecida actual puede no ser el último episodioEl contexto hidrológico amplía la preocupación. Los caudales elevados en la cuenca del Plata están asociados a las lluvias registradas en el sur de Brasil y al fenómeno de El Niño. María Alejandra Cristanchi, jefa de Hidrología de la central hidroeléctrica Yacyretá, señaló que el fenómeno apenas comienza y que, según los especialistas, se intensificará entre octubre y febrero. También advirtió que sus efectos se prolongarán durante los próximos meses.El pico de la crecida del Paraná se esperaba entre el miércoles y este jueves, pero esa previsión no equivale al fin del riesgo: las condiciones regionales pueden mantener niveles altos más allá de ese máximo puntual. En Colonia Victoria, el agua alcanzó una vivienda y una familia se trasladó preventivamente a otra casa en un terreno más elevado, aunque por ahora no quiere abandonar la zona. El caso muestra cómo la respuesta depende tanto de la evolución del río como de decisiones familiares y de la posibilidad de permanecer en lugares seguros.El Iguazú baja, mientras se refuerza la vigilancia regionalLa situación no es uniforme en todos los cursos de agua. El río Iguazú comenzó a descender después de alcanzar el miércoles un pico de 15.800 metros cúbicos por segundo. Esa bajada permitió reabrir parcialmente circuitos turísticos de las Cataratas, aunque el alivio local no modifica la alerta que pesa sobre el Paraná y sus afluentes.En paralelo, la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, encabezó una reunión con funcionarios de la Agencia Federal de Emergencias para analizar impactos potenciales en el norte y coordinar la respuesta. Entre las herramientas desplegadas está un tablero del Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias, que reúne pronósticos, alertas, datos hidrometeorológicos y territoriales. También se elaboraron modelos de posible afectación para 18 municipios de seis provincias, basados en registros históricos de inundaciones. La utilidad de ese seguimiento dependerá de que la información se traduzca a tiempo en decisiones concretas: proteger a la población, sostener los traslados imprescindibles y ajustar las restricciones a medida que cambien los niveles.

La crecida del Paraná desplaza a 28 personas y mantiene aisladas conexiones en Misiones

La emergencia hídrica en Misiones combina evacuaciones, restricciones de movilidad y una previsión de lluvias y caudales elevados para los próximos meses. La Policía provincial informó que 28 personas —14 de ellas menores— fueron evacuadas por el avance del Paraná y de varios arroyos. Once salieron de sus hogares en la jurisdicción de Puerto Rico y 17 en la de Puerto Iguazú. Las cifras reflejan una respuesta preventiva que, por ahora, afecta a grupos acotados, pero se desarrolla en una cuenca sometida a presiones simultáneas.

Dos puentes cerrados y ocho pasos fluviales suspendidos

La interrupción de la circulación es uno de los efectos más amplios de la crecida. Los puentes sobre los arroyos Paranay y Piray Guazú continúan clausurados al tránsito general porque el agua avanzó sobre esos cruces, que conectan distintas localidades. En algunos viaductos se mantiene únicamente el paso peatonal y se autorizan excepciones para vehículos de emergencia y personas que deben trasladarse para recibir tratamiento oncológico.

A esas restricciones se suman ocho conexiones fluviales suspendidas entre Argentina y Paraguay. Entre ellas figuran Puerto Eldorado-Puerto Mayor Otaño, Puerto Mado-Lomas Valentinas, Colonia Victoria-Mayor Otaño y Puerto Iguazú. La afectación no se limita, por tanto, a los hogares próximos al río: también complica desplazamientos cotidianos y enlaces transfronterizos, con excepciones que buscan preservar servicios esenciales.

La crecida del Paraná desplaza a 28 personas y mantiene aisladas conexiones en MisionesLa emergencia hídrica en Misiones combina evacuaciones, restricciones de movilidad y una previsión de lluvias y caudales elevados para los próximos meses. La Policía provincial informó que 28 personas —14 de ellas menores— fueron evacuadas por el avance del Paraná y de varios arroyos. Once salieron de sus hogares en la jurisdicción de Puerto Rico y 17 en la de Puerto Iguazú. Las cifras reflejan una respuesta preventiva que, por ahora, afecta a grupos acotados, pero se desarrolla en una cuenca sometida a presiones simultáneas.Dos puentes cerrados y ocho pasos fluviales suspendidosLa interrupción de la circulación es uno de los efectos más amplios de la crecida. Los puentes sobre los arroyos Paranay y Piray Guazú continúan clausurados al tránsito general porque el agua avanzó sobre esos cruces, que conectan distintas localidades. En algunos viaductos se mantiene únicamente el paso peatonal y se autorizan excepciones para vehículos de emergencia y personas que deben trasladarse para recibir tratamiento oncológico.A esas restricciones se suman ocho conexiones fluviales suspendidas entre Argentina y Paraguay. Entre ellas figuran Puerto Eldorado-Puerto Mayor Otaño, Puerto Mado-Lomas Valentinas, Colonia Victoria-Mayor Otaño y Puerto Iguazú. La afectación no se limita, por tanto, a los hogares próximos al río: también complica desplazamientos cotidianos y enlaces transfronterizos, con excepciones que buscan preservar servicios esenciales.La crecida actual puede no ser el último episodioEl contexto hidrológico amplía la preocupación. Los caudales elevados en la cuenca del Plata están asociados a las lluvias registradas en el sur de Brasil y al fenómeno de El Niño. María Alejandra Cristanchi, jefa de Hidrología de la central hidroeléctrica Yacyretá, señaló que el fenómeno apenas comienza y que, según los especialistas, se intensificará entre octubre y febrero. También advirtió que sus efectos se prolongarán durante los próximos meses.El pico de la crecida del Paraná se esperaba entre el miércoles y este jueves, pero esa previsión no equivale al fin del riesgo: las condiciones regionales pueden mantener niveles altos más allá de ese máximo puntual. En Colonia Victoria, el agua alcanzó una vivienda y una familia se trasladó preventivamente a otra casa en un terreno más elevado, aunque por ahora no quiere abandonar la zona. El caso muestra cómo la respuesta depende tanto de la evolución del río como de decisiones familiares y de la posibilidad de permanecer en lugares seguros.El Iguazú baja, mientras se refuerza la vigilancia regionalLa situación no es uniforme en todos los cursos de agua. El río Iguazú comenzó a descender después de alcanzar el miércoles un pico de 15.800 metros cúbicos por segundo. Esa bajada permitió reabrir parcialmente circuitos turísticos de las Cataratas, aunque el alivio local no modifica la alerta que pesa sobre el Paraná y sus afluentes.En paralelo, la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, encabezó una reunión con funcionarios de la Agencia Federal de Emergencias para analizar impactos potenciales en el norte y coordinar la respuesta. Entre las herramientas desplegadas está un tablero del Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias, que reúne pronósticos, alertas, datos hidrometeorológicos y territoriales. También se elaboraron modelos de posible afectación para 18 municipios de seis provincias, basados en registros históricos de inundaciones. La utilidad de ese seguimiento dependerá de que la información se traduzca a tiempo en decisiones concretas: proteger a la población, sostener los traslados imprescindibles y ajustar las restricciones a medida que cambien los niveles.

La crecida actual puede no ser el último episodio

El contexto hidrológico amplía la preocupación. Los caudales elevados en la cuenca del Plata están asociados a las lluvias registradas en el sur de Brasil y al fenómeno de El Niño. María Alejandra Cristanchi, jefa de Hidrología de la central hidroeléctrica Yacyretá, señaló que el fenómeno apenas comienza y que, según los especialistas, se intensificará entre octubre y febrero. También advirtió que sus efectos se prolongarán durante los próximos meses.

El pico de la crecida del Paraná se esperaba entre el miércoles y este jueves, pero esa previsión no equivale al fin del riesgo: las condiciones regionales pueden mantener niveles altos más allá de ese máximo puntual. En Colonia Victoria, el agua alcanzó una vivienda y una familia se trasladó preventivamente a otra casa en un terreno más elevado, aunque por ahora no quiere abandonar la zona. El caso muestra cómo la respuesta depende tanto de la evolución del río como de decisiones familiares y de la posibilidad de permanecer en lugares seguros.

El Iguazú baja, mientras se refuerza la vigilancia regional

La situación no es uniforme en todos los cursos de agua. El río Iguazú comenzó a descender después de alcanzar el miércoles un pico de 15.800 metros cúbicos por segundo. Esa bajada permitió reabrir parcialmente circuitos turísticos de las Cataratas, aunque el alivio local no modifica la alerta que pesa sobre el Paraná y sus afluentes.

En paralelo, la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, encabezó una reunión con funcionarios de la Agencia Federal de Emergencias para analizar impactos potenciales en el norte y coordinar la respuesta. Entre las herramientas desplegadas está un tablero del Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias, que reúne pronósticos, alertas, datos hidrometeorológicos y territoriales. También se elaboraron modelos de posible afectación para 18 municipios de seis provincias, basados en registros históricos de inundaciones. La utilidad de ese seguimiento dependerá de que la información se traduzca a tiempo en decisiones concretas: proteger a la población, sostener los traslados imprescindibles y ajustar las restricciones a medida que cambien los niveles.