La DEA ubica al “Mayito Flaco” en la Ciudad de México, un refugio recurrente del Cártel de Sinaloa

La DEA ubica al “Mayito Flaco” en la Ciudad de México, un refugio recurrente del Cártel de Sinaloa

La actualización de la ficha de búsqueda de Ismael Zambada Sicairos, alias “Mayito Flaco”, colocó de nuevo a la Ciudad de México en el mapa de los refugios del Cártel de Sinaloa. La DEA señaló el 30 de septiembre que la capital fue su último paradero conocido. El dato enlaza la búsqueda de un jefe de facción con una historia de más de 17 años: operadores y familiares de figuras criminales han encontrado en la metrópoli espacios para esconderse, coordinar actividades o sostener una vida cotidiana bajo protección.

De Baja California y Durango a la última pista de la DEA

Según la periodista Anabel Hernández, Zambada Sicairos salió de Sinaloa en agosto de 2024. Primero habría permanecido en Baja California, protegido por los hermanos Alfonso y René Arzate García; desde diciembre de ese año se habría trasladado a Durango, bajo resguardo de los hermanos Cabrera Sarabia. La ficha de la DEA añade ahora a la capital como su ubicación más reciente, aunque no precisa cuándo estuvo allí ni si continúa en la ciudad.

El cambio de paradero importa también por el momento en que ocurre. Estados Unidos identifica a “Mayito Flaco” como jefe de Los Mayos desde la detención de su padre, Ismael “El Mayo” Zambada, en julio de 2024. La agencia lo mantiene como fugitivo por cargos de conspiración para distribuir drogas desde 2022. La ficha actualizada modificó además su estatura y peso, mientras el Tesoro estadounidense anunció sanciones contra 21 personas y 25 empresas vinculadas con La Mayiza.

La DEA ubica al “Mayito Flaco” en la Ciudad de México, un refugio recurrente del Cártel de Sinaloa

Una capital útil por su conectividad y su escala

La presencia de capos en la ciudad no se limita a este episodio. En 2009, Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo”, hijo de “El Mayo”, fue detenido en Lomas del Pedregal. Un año antes había caído Jesús “Rey” Zambada, quien, de acuerdo con el testimonio de Sergio Villarreal Barragán recogido por Hernández en Narcocracia, operaba desde Lindavista, cerca del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Allí habría coordinado bodegas, oficinas y casas de seguridad.

Ese relato atribuye valor estratégico al aeropuerto como punto de entrada de cargamentos procedentes de distintas regiones y describe disputas entre facciones por su control, presuntamente mediante sobornos a funcionarios y personal aeroportuario. La concentración de conexiones, servicios y zonas residenciales diversas ayuda a explicar el atractivo de la capital; por sí sola, sin embargo, no demuestra complicidad institucional en cada caso ni permite determinar cuánto tiempo permaneció cada operador sin ser localizado.

La recurrencia no significa ausencia de riesgo

La trayectoria posterior ofrece un contraste: Sandra Ávila Beltrán fue detenida en Polanco en 2007; Dámaso López Núñez cayó en Nueva Anzures en 2017, y ese mismo año Víctor Manuel Félix Beltrán fue capturado en Santa Fe. En 2025, tras la ruptura entre Los Chapitos y La Mayiza, Leobardo García Corrales fue detenido en Tlalpan, mientras otros episodios incluyeron un intento de captura fallido en un hotel de Santa Fe y asesinatos en Topilejo y la Zona Rosa.

La capital puede ofrecer anonimato y movilidad, pero no constituye un refugio seguro. La rutina atribuida a Ovidio Guzmán en colonias y centros comerciales terminó, según informes de la Marina citados en la información, con un intento de ataque en Parque Delta en 2021. Los casos muestran dos dinámicas simultáneas: la ciudad facilita el ocultamiento y la operación, pero también concentra disputas, vigilancia y violencia. La última referencia de la DEA sobre “Mayito Flaco” prolonga ese patrón; aún no confirma una captura ni establece dónde se encuentra ahora.