La depresión tropical nueve, formada este martes en el golfo de México, podría intensificarse con rapidez hasta convertirse en tormenta tropical durante las primeras horas del miércoles y alcanzar la categoría 1 de huracán un día después, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
Impacto previsto en el litoral oriental
A las 18:00 horas del martes, el sistema se ubicaba a unos 605 kilómetros al oeste de Progreso, Yucatán, y a 210 kilómetros al este-noreste de Cabo Rojo, Veracruz. Presentaba vientos sostenidos de 55 kilómetros por hora, rachas de hasta 75 kilómetros por hora y desplazamiento hacia el este a 7 kilómetros por hora.

La circulación del fenómeno favorecerá lluvias puntuales intensas en zonas de Tamaulipas y Veracruz, además de vientos de entre 30 y 40 kilómetros por hora, con rachas de hasta 70 kilómetros por hora en áreas costeras. El oleaje podría alcanzar tres metros en Veracruz y dos metros en Tamaulipas, condiciones que aumentan el riesgo para la navegación y las comunidades cercanas al litoral.
El SMN advirtió que las precipitaciones pueden provocar deslaves, crecidas súbitas de ríos y arroyos, desbordamientos e inundaciones. La rapidez prevista en su fortalecimiento reduce el margen de preparación, por lo que las autoridades recomendaron seguir los avisos oficiales y las instrucciones de Protección Civil.
Vigilancia también en el Pacífico
De forma paralela, el organismo mantiene bajo vigilancia una zona de baja presión al sur de Oaxaca, con 90 % de probabilidad de desarrollo ciclónico en las próximas 48 horas. El sistema se localiza aproximadamente a 315 kilómetros al sur de Lagunas de Chacahua y avanza lentamente hacia el oeste-noroeste.
La evolución de ambos sistemas se produce tras una semana activa en el Pacífico, marcada por los huracanes Rachel y Polo. Para 2026, México calcula entre 18 y 21 ciclones con nombre en esa cuenca, incluidos cuatro o cinco huracanes mayores, una previsión que refuerza la necesidad de mantener vigilancia y protocolos de respuesta activos.