La falta de docentes y el deterioro escolar alimentan las protestas en EuropaLas protestas estudiantiles que comenzaron en septiembre en Créteil, cerca de París, han convertido la precariedad de la enseñanza pública en un foco de tensión nacional. La huelga del instituto Antoine-de-Saint-Exupéry denunció vacantes de profesores y la ausencia de una enfermera; el 6 de octubre, las movilizaciones reunieron a más de 250.000 estudiantes, según las autoridades. Las promesas del Gobierno francés de contratar sustitutos y aumentar el presupuesto no han desactivado el malestar.Un problema que cruza fronterasLa escasez docente no es exclusiva de Francia: en 2025, las direcciones escolares señalaron falta de profesorado en centros a los que acudía el 45% del alumnado francés, el 49% del español y el 52% del alemán. También pesan aulas saturadas, edificios deteriorados y temperaturas extremas. En Grecia, el 47% de los estudiantes de 15 años asiste a centros cuyos responsables dicen que los problemas de infraestructura o climatización dificultan el aprendizaje; en España, la proporción es del 44%.La desigualdad agrava el déficit material. En Francia, la diferencia en ciencias entre estudiantes aventajados y desfavorecidos alcanza los 100 puntos PISA, equivalente a dos años y medio o tres de aprendizaje. A ello se suman escuelas rumanas con letrinas exteriores y centros griegos donde persisten aulas prefabricadas y desprendimientos. La convergencia de carencias muestra que las protestas no responden solo a la falta de personal: reflejan sistemas que exigen resultados similares pese a ofrecer condiciones muy desiguales. Francia prevé además eliminar 1.588 plazas docentes en su presupuesto de 2027, una decisión que amenaza con prolongar el conflicto.

La falta de docentes y el deterioro escolar alimentan las protestas en EuropaLas protestas estudiantiles que comenzaron en septiembre en Créteil, cerca de París, han convertido la precariedad de la enseñanza pública en un foco de tensión nacional. La huelga del instituto Antoine-de-Saint-Exupéry denunció vacantes de profesores y la ausencia de una enfermera; el 6 de octubre, las movilizaciones reunieron a más de 250.000 estudiantes, según las autoridades. Las promesas del Gobierno francés de contratar sustitutos y aumentar el presupuesto no han desactivado el malestar.Un problema que cruza fronterasLa escasez docente no es exclusiva de Francia: en 2025, las direcciones escolares señalaron falta de profesorado en centros a los que acudía el 45% del alumnado francés, el 49% del español y el 52% del alemán. También pesan aulas saturadas, edificios deteriorados y temperaturas extremas. En Grecia, el 47% de los estudiantes de 15 años asiste a centros cuyos responsables dicen que los problemas de infraestructura o climatización dificultan el aprendizaje; en España, la proporción es del 44%.La desigualdad agrava el déficit material. En Francia, la diferencia en ciencias entre estudiantes aventajados y desfavorecidos alcanza los 100 puntos PISA, equivalente a dos años y medio o tres de aprendizaje. A ello se suman escuelas rumanas con letrinas exteriores y centros griegos donde persisten aulas prefabricadas y desprendimientos. La convergencia de carencias muestra que las protestas no responden solo a la falta de personal: reflejan sistemas que exigen resultados similares pese a ofrecer condiciones muy desiguales. Francia prevé además eliminar 1.588 plazas docentes en su presupuesto de 2027, una decisión que amenaza con prolongar el conflicto.

La falta de docentes y el deterioro escolar alimentan las protestas en Europa

Las protestas estudiantiles que comenzaron en septiembre en Créteil, cerca de París, han convertido la precariedad de la enseñanza pública en un foco de tensión nacional. La huelga del instituto Antoine-de-Saint-Exupéry denunció vacantes de profesores y la ausencia de una enfermera; el 6 de octubre, las movilizaciones reunieron a más de 250.000 estudiantes, según las autoridades. Las promesas del Gobierno francés de contratar sustitutos y aumentar el presupuesto no han desactivado el malestar.

La falta de docentes y el deterioro escolar alimentan las protestas en EuropaLas protestas estudiantiles que comenzaron en septiembre en Créteil, cerca de París, han convertido la precariedad de la enseñanza pública en un foco de tensión nacional. La huelga del instituto Antoine-de-Saint-Exupéry denunció vacantes de profesores y la ausencia de una enfermera; el 6 de octubre, las movilizaciones reunieron a más de 250.000 estudiantes, según las autoridades. Las promesas del Gobierno francés de contratar sustitutos y aumentar el presupuesto no han desactivado el malestar.Un problema que cruza fronterasLa escasez docente no es exclusiva de Francia: en 2025, las direcciones escolares señalaron falta de profesorado en centros a los que acudía el 45% del alumnado francés, el 49% del español y el 52% del alemán. También pesan aulas saturadas, edificios deteriorados y temperaturas extremas. En Grecia, el 47% de los estudiantes de 15 años asiste a centros cuyos responsables dicen que los problemas de infraestructura o climatización dificultan el aprendizaje; en España, la proporción es del 44%.La desigualdad agrava el déficit material. En Francia, la diferencia en ciencias entre estudiantes aventajados y desfavorecidos alcanza los 100 puntos PISA, equivalente a dos años y medio o tres de aprendizaje. A ello se suman escuelas rumanas con letrinas exteriores y centros griegos donde persisten aulas prefabricadas y desprendimientos. La convergencia de carencias muestra que las protestas no responden solo a la falta de personal: reflejan sistemas que exigen resultados similares pese a ofrecer condiciones muy desiguales. Francia prevé además eliminar 1.588 plazas docentes en su presupuesto de 2027, una decisión que amenaza con prolongar el conflicto.

Un problema que cruza fronteras

La escasez docente no es exclusiva de Francia: en 2025, las direcciones escolares señalaron falta de profesorado en centros a los que acudía el 45% del alumnado francés, el 49% del español y el 52% del alemán. También pesan aulas saturadas, edificios deteriorados y temperaturas extremas. En Grecia, el 47% de los estudiantes de 15 años asiste a centros cuyos responsables dicen que los problemas de infraestructura o climatización dificultan el aprendizaje; en España, la proporción es del 44%.

La desigualdad agrava el déficit material. En Francia, la diferencia en ciencias entre estudiantes aventajados y desfavorecidos alcanza los 100 puntos PISA, equivalente a dos años y medio o tres de aprendizaje. A ello se suman escuelas rumanas con letrinas exteriores y centros griegos donde persisten aulas prefabricadas y desprendimientos. La convergencia de carencias muestra que las protestas no responden solo a la falta de personal: reflejan sistemas que exigen resultados similares pese a ofrecer condiciones muy desiguales. Francia prevé además eliminar 1.588 plazas docentes en su presupuesto de 2027, una decisión que amenaza con prolongar el conflicto.