La Fórmula E quiere convertir una relación de una década con Ciudad de México en un compromiso de largo plazo. Alberto Longo, director del campeonato eléctrico, llegó a la capital con un objetivo concreto: cerrar con el Autódromo Hermanos Rodríguez y con las autoridades locales un acuerdo que permita garantizar la permanencia del ePrix durante aproximadamente cinco años, idealmente hasta 2032.
La negociación no parte de cero. La categoría considera que ya forma parte del calendario deportivo de la ciudad, pero también reconoce que su continuidad depende de una combinación de factores: la relación con el circuito, el respaldo institucional y la capacidad de consolidar una audiencia suficiente para justificar nuevas inversiones. La edición de 2027, programada para el 16 de enero, será el principal escenario para medir hasta dónde puede crecer ese vínculo.
Un contrato de cinco años para dejar atrás la incertidumbre anual
El primer ancla de la negociación es la duración del eventual acuerdo. Longo explicó que el objetivo de su viaje a México es alcanzar un entendimiento de medio plazo, de unos cinco años, con los propietarios del autódromo y sus socios locales. Antes de cualquier conversación con el gobierno, la Fórmula E necesita asegurar la relación operativa con el circuito, al que considera un aliado esencial para sostener la carrera.
La búsqueda de un contrato hasta 2032 responde a una necesidad estratégica. Un compromiso anual obliga a organizar cada edición bajo un horizonte limitado, mientras que un acuerdo plurianual facilita la planeación logística, comercial y promocional. También ofrece mayor certidumbre a los patrocinadores y permite diseñar proyectos que no tendrían sentido si la competencia estuviera sujeta a una decisión temporada por temporada.
Longo sostuvo que el apoyo de la ciudad ha aumentado con el tiempo. Sin embargo, sus declaraciones también revelan que la categoría quiere transformar ese respaldo creciente en una estructura más estable. La Fórmula E no está planteando únicamente la renovación de una fecha: busca consolidar una plataforma permanente para el automovilismo eléctrico en una capital que ya conoce el producto y que ha construido una relación sostenida con él.

El ePrix de 2027 será una prueba deportiva y política
La segunda referencia decisiva es el cambio de configuración previsto para 2027. La carrera utilizará la versión de pista empleada por la Fórmula 1, aunque con algunos ajustes, una modificación que puede elevar el interés deportivo y ofrecer una experiencia distinta para los aficionados. La elección del trazado también representa una oportunidad para reposicionar el evento y demostrar que la fecha puede renovarse sin abandonar su sede tradicional.
El cambio llega en un momento en que la Fórmula E intenta equilibrar identidad y expansión. El campeonato ha sido recibido en Ciudad de México durante diez años y Longo considera que esa continuidad lo ha integrado al ADN deportivo local. Pero la categoría también quiere llevar a otros mercados la fórmula que le ha permitido establecerse en la capital mexicana. El nuevo trazado, por tanto, debe servir para mantener la conexión con el público y, al mismo tiempo, justificar el valor de una nueva etapa.
La edición del 16 de enero tendrá además a Bridgestone como patrocinador principal. La empresa se incorporará como proveedor exclusivo de neumáticos del campeonato, una alianza que puede reforzar la dimensión tecnológica del evento. Para la Fórmula E, la innovación no es un elemento decorativo: constituye parte central de su propuesta comercial y deportiva. La carrera mexicana deberá convertir esa identidad en asistencia, visibilidad y argumentos suficientes para respaldar el acuerdo de largo plazo.
La Ciudad de México ofrece promoción, pero estudia ampliar su participación
El tercer ancla está en la naturaleza del apoyo gubernamental. Actualmente, la participación del Gobierno de la Ciudad de México se concentra en la difusión del evento, mediante mecanismos de hospitalidad del Fondo Mixto de Promoción Turística y la promoción de la marca de la capital dentro del circuito. No se trata, según lo expuesto, de una intervención equivalente a la organización integral de la competencia, sino de una colaboración institucional orientada a atraer atención y visitantes.
Alejandra Frausto, secretaria de Turismo de la ciudad, dejó abierta la posibilidad de ampliar esa colaboración. Entre las ideas planteadas aparece la realización de una muestra de la Fórmula E en algún espacio emblemático o fuera del autódromo. Esa propuesta modificaría la forma en que el campeonato se relaciona con la población: el ePrix dejaría de concentrarse exclusivamente en un recinto deportivo y tendría presencia en el espacio urbano.
La iniciativa también encaja con el objetivo turístico de proyectar a Ciudad de México como una sede capaz de combinar deporte, innovación y promoción territorial. Para la administración local, apoyar la carrera no solo significa facilitar una competencia internacional; implica utilizarla como una vitrina para la ciudad. La Fórmula E, por su parte, obtendría una exposición más amplia y una oportunidad para acercarse a públicos que no necesariamente compran una entrada para el autódromo.
Una segunda carrera mexicana queda fuera del horizonte inmediato
El cuarto punto delimita el alcance de la expansión en el país. México forma parte de la temporada más extensa de la historia de la Fórmula E, con 21 fechas en 13 sedes y seis circuitos permanentes. Aunque el escenario ideal del campeonato Gen4 contempla un máximo de 22 rondas, Longo descartó prácticamente la posibilidad de organizar una fecha doble en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
La razón principal es la estrategia global de la categoría. La demanda internacional empuja a la Fórmula E a buscar nuevos mercados, mientras que el calendario debe evitar una concentración excesiva de carreras dobles. A ello se suma un dato relevante para el evento mexicano: hasta el momento se han vendido 6 mil entradas para la edición de 2027. Esa cifra no determina por sí sola el futuro de la competencia, pero sí muestra que la consolidación del ePrix todavía exige trabajo comercial y una conexión más amplia con la audiencia.
La Fórmula E pretende conservar en Ciudad de México una sede que ya reconoce como parte de su identidad, sin convertir esa permanencia en un límite para su expansión internacional. El desafío será demostrar que ambas metas pueden coexistir: asegurar cinco años de estabilidad, ampliar el respaldo institucional y renovar el espectáculo, mientras el campeonato utiliza la experiencia mexicana como modelo para crecer en otros lugares.