La infraestructura de IA concentra tres cuartas partes del crecimiento del comercio mundial

La infraestructura de IA concentra tres cuartas partes del crecimiento del comercio mundial

Los productos ligados a la infraestructura de inteligencia artificial explicaron el 76% del crecimiento del intercambio mundial de bienes durante el primer trimestre de 2026. Un año antes su aporte había sido del 42%, un salto que muestra hasta qué punto la demanda de semiconductores y equipos para transmitir datos se ha convertido en motor del comercio internacional.

El avance ocurre en un contexto de mayores aranceles estadounidenses y tensiones geopolíticas. La expansión comercial no implica, por tanto, que hayan desaparecido los riesgos: revela que la inversión en infraestructura tecnológica ha sostenido el flujo de mercancías pese a obstáculos que afectan a rutas, costos y decisiones de abastecimiento.

La infraestructura de IA concentra tres cuartas partes del crecimiento del comercio mundial

Una expansión excepcional, con un motor muy concentrado

El DHL Global Connectedness Tracker, elaborado por DHL y la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, situó el crecimiento del comercio mundial de bienes en el primer semestre de 2026 en su ritmo más alto en 15 años, salvo por la recuperación posterior a la pandemia. La cifra describe un mercado dinámico, pero el peso de los bienes tecnológicos advierte que el impulso está concentrado en una categoría estratégica.

Chips, componentes de red y equipos de transmisión deben trasladarse entre países para construir y ampliar la capacidad necesaria para desarrollar servicios de IA. Esto vincula la expansión digital con cadenas físicas de suministro: una mayor inversión en centros de datos e infraestructura de cómputo genera demanda de manufactura, transporte y logística transfronteriza. La expansión, sin embargo, también expone al comercio a interrupciones en la producción o el movimiento de esos componentes.

Aranceles y rutas marítimas ponen a prueba la resiliencia

El crecimiento coincidió con aranceles de Estados Unidos en niveles que el informe describe como los más altos en décadas, además de las repercusiones de la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. Los efectos más visibles se concentraron en economías dependientes de esa vía: entre enero y mayo, las exportaciones comerciales de Arabia Saudita cayeron un 37% y las de Emiratos Árabes Unidos, un 7%.

La divergencia entre el dinamismo global y esos retrocesos subraya que el crecimiento agregado no se distribuye por igual. Una ruta estratégica interrumpida puede perjudicar de forma intensa a determinados exportadores, incluso mientras otros sectores y regiones amplían sus intercambios. Para las empresas, la continuidad logística y la diversificación de proveedores son tan relevantes como la demanda final.

La respuesta comercial se desplaza hacia nuevos mercados

Estados Unidos representa el 13% de las importaciones mundiales. Según el informe, cerca de la mitad de sus compras externas quedó exenta de los aumentos arancelarios desde agosto de 2026. Ante ese entorno, la mayoría de los países optó por buscar mercados alternativos en lugar de recurrir a represalias generalizadas. La estrategia puede amortiguar la exposición a medidas específicas, aunque también obliga a ajustar relaciones comerciales y redes de distribución.

Asia-Pacífico gana peso en el intercambio regional

Asia Oriental y el Pacífico encabezaron el crecimiento por regiones, con un avance del 24% en los primeros cinco meses del año. El comercio intrarregional aumentó su participación del 57% al 60%, señal de una integración regional más intensa. Europa creció un 12% y África subsahariana, un 11%.

El avance asiático coincide con el peso de los componentes tecnológicos en la expansión, aunque los datos citados no atribuyen todo el crecimiento regional a la IA. La combinación de mayor intercambio dentro de Asia-Pacífico y demanda global de infraestructura tecnológica apunta a una reorganización de los flujos, no solo a un aumento de volumen. La continuidad del auge dependerá de que la inversión tecnológica se sostenga y de que las cadenas de suministro puedan responder a tensiones comerciales y logísticas.