La Lista Estudiantil afronta las elecciones serbias como principal amenaza al dominio de Vucic

La Lista Estudiantil afronta las elecciones serbias como principal amenaza al dominio de Vucic

Serbia llega a las elecciones parlamentarias de este domingo ante la posibilidad de un cambio político de gran alcance. Las encuestas sitúan a la Lista Estudiantil como la candidatura más respaldada y le atribuyen una ventaja suficiente para acercarse a la mayoría absoluta en una Asamblea Nacional de 250 escaños. El resultado, sin embargo, dependerá de la participación, de la distribución final de los votos y de la capacidad del Partido Progresista Serbio (SNS) para conservar apoyos después de casi quince años de predominio político.

Los sondeos citados conceden a la Lista Estudiantil 121 escaños, frente a 117 del SNS, la formación vinculada al presidente saliente Aleksandar Vucic. Aunque esas cifras no equivalen a un resultado electoral y dejan un margen estrecho entre los dos principales bloques, reflejan una transformación del mapa político serbio: por primera vez en años, el partido oficialista afronta unos comicios en los que la continuidad del poder no parece asegurada.

Una candidatura nacida de la protesta

La Lista Estudiantil surgió después del derrumbe de una marquesina en Novi Sad, en noviembre de 2024, un accidente que causó 16 muertos. El suceso desencadenó una oleada de movilizaciones contra la corrupción, la falta de transparencia y las prácticas que los manifestantes consideran antidemocráticas. Desde entonces, el movimiento ha mantenido una presión constante sobre el Gobierno de Vucic y ha convertido la tragedia en el punto de partida de una plataforma política nacional.

Durante las protestas, sus integrantes denunciaron también la manipulación de los medios de comunicación y la respuesta de las autoridades. Según el relato de la candidatura, algunos participantes fueron atacados por fuerzas de seguridad y por grupos violentos vinculados al SNS. Esas acusaciones han contribuido a consolidar la percepción de que las elecciones no solo medirán la popularidad de dos fuerzas, sino también el grado de resistencia institucional frente a un movimiento de oposición que nació fuera de las estructuras partidistas tradicionales.

La Lista Estudiantil afronta las elecciones serbias como principal amenaza al dominio de Vucic

La movilización estudiantil ha buscado además ampliar su alcance más allá de las calles serbias. Sus representantes recorrieron más de 2.000 kilómetros a pie, desde Novi Sad hasta Bruselas, para reclamar respaldo a la Unión Europea. La marcha pretendía internacionalizar sus denuncias y presentar el proceso serbio como una cuestión relacionada con el Estado de derecho, la libertad de prensa y el funcionamiento democrático de las instituciones.

Un programa transversal para ampliar su base

La Lista Estudiantil ha diseñado un discurso deliberadamente amplio. Su propuesta central consiste en limpiar de corrupción el aparato estatal, liberalizar los medios y reforzar servicios públicos como la educación y la sanidad. También plantea facilitar el acceso a la vivienda y apoyar al sector agrícola y a las pequeñas y medianas empresas, asuntos vinculados de forma directa con el coste de vida y la seguridad económica de los hogares.

Ese enfoque busca atraer a votantes que no se identifican necesariamente con una ideología concreta. La candidatura presenta la lucha contra la corrupción y la mejora de las condiciones materiales como prioridades inmediatas, mientras evita convertir otros asuntos en pruebas de identidad política. La estrategia recuerda a la seguida en Hungría por el movimiento Tisza de Péter Magyar, que ha intentado reunir a sectores diversos alrededor de los problemas cotidianos y del rechazo a un poder consolidado.

En cuestiones especialmente sensibles, como las relaciones con Kosovo o la integración europea, la Lista Estudiantil mantiene una posición pragmática. El objetivo es preservar una coalición electoral heterogénea y evitar que el debate sobre la orientación geopolítica de Serbia eclipse sus propuestas sociales e institucionales. Esa cautela puede favorecer su crecimiento, aunque también deja pendientes definiciones que podrían adquirir mayor peso si la candidatura llega al Gobierno.

Vucic cambia de cargo para conservar influencia

El avance de la oposición ha llevado a Vucic a modificar su posición institucional. El dirigente dimitió como presidente y se presenta ahora como candidato a primer ministro, un cargo que ya ocupó entre 2014 y 2017. El movimiento le permite aprovechar su reconocimiento público y convertir la elección en una disputa centrada en su figura, incluso después de abandonar la jefatura del Estado.

La maniobra también muestra la importancia que el SNS concede a la continuidad de su liderazgo. Vucic sigue siendo el principal referente de la estructura oficialista, y su presencia busca movilizar a los votantes que asocian la estabilidad política y la defensa de los intereses nacionales con su trayectoria. Al mismo tiempo, su regreso a la carrera por el puesto de primer ministro puede reforzar la lectura de que el resultado será un plebiscito sobre su permanencia efectiva en el poder.

El SNS conserva recursos organizativos, experiencia electoral y una red política construida durante años. La Lista Estudiantil, en cambio, carece de una estructura partidista convencional y no cuenta con un líder único. La candidatura está encabezada por Ilija Srdanovic, cardiólogo y profesor sin experiencia política previa, una característica que puede ser percibida como una garantía de renovación, pero también como una fuente de incertidumbre sobre su capacidad de gobierno.

La oposición tradicional cede espacio

El escenario se ha simplificado porque buena parte de la oposición decidió no concurrir para respaldar a los estudiantes. Esa decisión concentra el voto contrario al SNS y mejora las posibilidades de la nueva lista, pero reduce la pluralidad de opciones en la papeleta. También plantea un desafío posterior: una candidatura capaz de aglutinar el descontento no necesariamente dispone de un programa común para administrar una coalición amplia.

Las elecciones, por tanto, medirán dos fuerzas simultáneas. Por un lado, el cansancio de una parte de la sociedad con la corrupción, la presión sobre los medios y el estilo de gobierno asociado a Vucic. Por otro, la capacidad de un movimiento surgido de la protesta para transformar su legitimidad social en una mayoría parlamentaria estable. Las encuestas apuntan a una contienda abierta, pero el desenlace dependerá de si la Lista Estudiantil puede convertir su impulso ciudadano en organización electoral y de si el SNS logra mantener unido a su electorado.