La temporada 2026 de “La Llorona” ocupará el Embarcadero Cuemanco, en Xochimilco, del 2 de octubre al 22 de noviembre. Más que una función convencional, el montaje propone recorrer en trajinera una narración vinculada con la tradición mexicana y sus raíces prehispánicas. La escala del espectáculo, su duración y la participación de un nuevo elenco marcan esta edición, integrada a las actividades de Día de Muertos en la zona lacustre.
Una leyenda narrada desde sus raíces
El director Juan Martín Vargas explica que la puesta parte de un relato transmitido durante siglos en México y en otros países, pero busca indagar de dónde surge la historia tradicional. Ese enfoque desplaza el centro de la experiencia: en lugar de depender únicamente del susto, la obra presenta la leyenda como parte de una memoria cultural que admite distintas interpretaciones. La referencia a la época prehispánica funciona como punto de partida del relato escénico, no como un simple telón de fondo.

La combinación de actores, danzantes y músicos, junto con los efectos visuales y sonoros, amplía esa búsqueda. El espectáculo reúne a más de 50 intérpretes seleccionados mediante casting y levanta una pirámide de ocho metros en el escenario. La imagen monumental y el sonido envolvente sitúan la leyenda en un espacio compartido, donde la puesta puede conectar el pasado narrado con la experiencia presente del público.
El trayecto también forma parte de la obra
El acceso al escenario se realiza en trajinera y el viaje está incluido en las tres horas que dura la experiencia. Ese recorrido por los canales modifica la relación habitual entre espectadores y representación: la función comienza antes de llegar al escenario y el desplazamiento por Xochimilco se integra a la narración. La propuesta depende, por tanto, tanto de la escenificación como del entorno lacustre que la recibe.
Vargas describe al público como parte de la experiencia, no como un observador ajeno. Gerardo Torres, quien se incorpora este año como el Gran Sacerdote Mexica, comparte esa idea: dentro de la producción, los asistentes también son mensajeros. La participación no elimina la distancia entre elenco y público, pero sí convierte el traslado y la atención colectiva en componentes centrales del montaje.
Dos incorporaciones, dos retos escénicos
Mayra Sierra debuta en el papel de La Llorona y asume uno de los momentos más reconocibles de la leyenda: el grito “Ayyyy mis hijos”. Para sostenerlo durante la representación, utiliza el abdomen y no la garganta, después de haber quedado afónica en sus primeros intentos. El detalle revela una dimensión menos visible del espectáculo: incluso un lamento que parece espontáneo requiere técnica vocal y preparación física.
La llegada de Sierra y Torres renueva el elenco de una obra que suma 34 años activa. Sus personajes ocupan lugares distintos en la narración, pero ambos ayudan a articular la promesa de esta temporada: presentar una historia conocida mediante nuevos intérpretes y una experiencia inmersiva. La tradición se mantiene viva, en este caso, no solo por la repetición del relato, sino por quienes vuelven a encarnarlo.
Fechas y funciones en Cuemanco
Las funciones serán los viernes, sábados y domingos, a las 18:00 y a las 21:00 horas, en el Embarcadero Cuemanco, ubicado en Periférico Sur Adolfo Ruiz Cortines 16034, Xochimilco. La obra está dirigida a todas las edades y los boletos se pueden adquirir en Boletia o en el lugar del evento. Para quienes asistan, conviene considerar que el recorrido en trajinera forma parte de una función de tres horas y no es únicamente un traslado al escenario.