El enviado especial de Naciones Unidas para Yemen, Hans Grundberg, condenó este sábado los ataques atribuidos a los rebeldes hutíes contra el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad y advirtió de que la sucesión de lanzamientos representa una grave amenaza para la seguridad regional. Las autoridades saudíes informaron de al menos 13 muertos y 309 heridos, algunos de ellos en estado grave, después de que varios misiles impactaran contra las instalaciones aeroportuarias. El ataque se produjo un día después de otro incidente similar y obligó a suspender temporalmente las operaciones del aeropuerto.
La condena de la ONU llega en un momento de rápida acumulación de episodios contra infraestructuras aeroportuarias saudíes. Grundberg vinculó los hechos de Riad con los ataques registrados a comienzos de semana contra los aeropuertos de Riad y Abha, que también dejaron víctimas mortales y civiles heridos. Para el enviado especial, esta secuencia no constituye una serie aislada de incidentes, sino una escalada que amplía el alcance de la violencia y eleva el riesgo de una crisis regional más difícil de contener.

Una presión creciente sobre la población civil
En su comunicado, Grundberg subrayó que los ataques amenazan directamente a civiles y bienes de carácter civil, una cuestión central para la aplicación del Derecho internacional humanitario. El diplomático pidió a los hutíes, y de forma particular a su líder, que pongan fin de inmediato a estas acciones. Su llamamiento refleja la preocupación de Naciones Unidas por el impacto que la expansión de los ataques puede tener sobre la población, más allá de los daños materiales o de la interrupción de los servicios aeroportuarios.
El balance provisional comunicado por Arabia Saudí muestra la magnitud del ataque. La cifra de 309 heridos, junto con los 13 fallecidos, convierte el episodio en uno de los más graves de esta cadena de incidentes. El hecho de que algunas personas se encuentren en estado grave mantiene abierta la posibilidad de que el número de víctimas aumente, aunque las autoridades no han ofrecido por ahora una actualización adicional sobre la evolución de los heridos.
Washington endurece el tono
Estados Unidos se sumó a la condena internacional. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que los ataques demuestran un «flagrante desprecio por la vida de los civiles inocentes» y reclamó que cesen de inmediato. El Departamento de Estado confirmó además que al menos un ciudadano estadounidense murió en el ataque. Rubio trasladó su apoyo y solidaridad a Arabia Saudí y a su población, así como sus condolencias a las víctimas y a sus familias.
El presidente Donald Trump calificó lo ocurrido de «inaceptable» y aseguró que hablará con el líder saudí, Mohammed bin Salman. La reacción estadounidense introduce una dimensión política adicional en una crisis que ya afecta a la seguridad regional. Aunque las declaraciones no detallan medidas concretas, el respaldo público de Washington a Riad muestra la importancia que la Administración estadounidense concede a los ataques contra un aliado y a la protección de infraestructuras civiles estratégicas.
El aeropuerto permanece sin fecha de reapertura
Las autoridades saudíes todavía no han precisado cuándo se reanudarán las operaciones en el Aeropuerto Internacional Rey Khalid, que permanecen suspendidas de manera temporal. La falta de una fecha de reapertura mantiene la incertidumbre sobre el alcance operativo del ataque. El aeropuerto es una instalación esencial para la movilidad de la capital, por lo que una interrupción prolongada podría afectar a pasajeros, compañías aéreas y servicios vinculados al transporte, aunque todavía no se ha comunicado una estimación sobre la duración de la suspensión.
La elección de aeropuertos como objetivo añade un factor de vulnerabilidad a la situación. Se trata de instalaciones civiles, altamente concurridas y conectadas con la actividad económica y diplomática del país. Cada nuevo ataque no solo multiplica el riesgo de víctimas, sino que también obliga a revisar los niveles de seguridad y puede generar efectos indirectos sobre la circulación de personas y mercancías. La repetición de incidentes en Riad y Abha refuerza la percepción de que la amenaza no se limita a un único punto del territorio saudí.
Para Naciones Unidas, el principal riesgo es que la violencia termine consolidando una dinámica de represalias y nuevos lanzamientos. Grundberg sostuvo que estos ataques perpetúan la violencia y complican los esfuerzos relacionados con Yemen, donde cualquier avance diplomático queda condicionado por el deterioro de la seguridad. La advertencia de la ONU apunta así a una doble consecuencia: el daño inmediato causado a la población civil y el debilitamiento de las vías destinadas a contener el conflicto.
Con el aeropuerto de Riad aún cerrado y sin información definitiva sobre la evolución de los heridos, la atención se centra ahora en la respuesta de las autoridades saudíes y en la conducta de los hutíes. El llamamiento de Naciones Unidas y las condenas de Washington buscan frenar una escalada que, por la sucesión de ataques y el elevado número de víctimas, ha dejado de ser un episodio puntual para convertirse en una amenaza de mayor alcance para la estabilidad regional.