La operación de León XIV y la recaída de su hermano sitúan al cáncer en el centro de la familia Prevost

La operación de León XIV y la recaída de su hermano sitúan al cáncer en el centro de la familia Prevost

La intervención pulmonar de León XIV y la recaída del mieloma múltiple de su hermano mayor, Louis Prevost, son dos procesos médicos distintos que coinciden en un momento especialmente difícil para la familia. Los datos comunicados sobre ambos casos dibujan un cuadro de incertidumbre, pero también permiten distinguir con claridad lo que se conoce de lo que todavía no se ha informado.

Una operación de 90 minutos y un diagnóstico confirmado

El martes 13 de octubre, los médicos extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho del pontífice durante una operación de 90 minutos en el hospital Gemelli de Roma. El Vaticano indicó que el procedimiento confirmó un adenocarcinoma pulmonar, diagnóstico que ya se sospechaba a partir de las pruebas preoperatorias. León XIV despertó con normalidad y regresó a su habitación, en la décima planta del centro médico.

La precisión del parte importa: la cirugía no solo retiró la zona afectada, sino que confirmó el tipo de tumor. Sin embargo, la información disponible no detalla la extensión de la enfermedad ni el pronóstico, por lo que no permite anticipar la evolución. El domingo anterior, después del Ángelus, el Papa había dicho que los médicos encontraron un nódulo en una fase muy temprana durante controles rutinarios y que decidió operarse siguiendo su recomendación.

La operación de León XIV y la recaída de su hermano sitúan al cáncer en el centro de la familia Prevost

La recaída de Louis, tras una remisión desde 2019

Louis, hermano mayor del pontífice, enfrenta un cuadro diferente: mieloma múltiple, un cáncer de las células plasmáticas de la médula ósea, que participan en la producción de defensas del organismo. Su esposa, Deborah Prevost, explicó a CBS News que él fue diagnosticado en 2017 y logró superar la enfermedad tras recibir tratamiento en 2019, incluido un trasplante de células madre.

La remisión no significó que el riesgo hubiera desaparecido. Hace tres meses, la pareja supo que el cáncer había regresado. Ahora Louis participa en un ensayo clínico en un hospital de su localidad. Deborah no ofreció detalles sobre el tratamiento ni sobre la respuesta clínica, de modo que el ensayo es un dato sobre la atención que recibe, no una señal suficiente para valorar su pronóstico.

Una conversación familiar en medio de la incertidumbre

Deborah contó que León XIV llamó a la familia la semana anterior para avisarles de lo que iba a ocurrir. No precisó el contenido de esa conversación ni aportó información adicional sobre la situación médica del pontífice. Sí describió un periodo difícil para los suyos y dijo que conservaban la esperanza de que el cáncer de su cuñado estuviera aún en una etapa muy temprana. La familia, añadió, sigue rezando y tratando de mantener el ánimo.

La coincidencia de ambos diagnósticos no debe confundirse con una relación médica entre ellos: se trata de enfermedades distintas, con circunstancias y tratamientos que el comunicado vaticano y las declaraciones de Deborah describen de forma desigual. Para León XIV, esta es su primera hospitalización desde que asumió como jefe de la Iglesia católica, el 8 de mayo de 2025. Por ahora, la cirugía y el diagnóstico están confirmados; la evolución de ambos casos queda pendiente de nuevos datos clínicos.