La oposición estudiantil abre una nueva etapa política en Serbia tras la derrota de Vucic

La oposición estudiantil abre una nueva etapa política en Serbia tras la derrota de Vucic

Serbia se encamina hacia un cambio de ciclo político después de que la Lista de Estudiantes se impusiera al Partido Progresista Serbio (SNS) de Aleksandar Vucic en unas elecciones legislativas marcadas por una participación elevada, dos años de movilización social y una fuerte tensión en las calles. Los primeros datos, todavía no oficiales ni definitivos, atribuyen a la candidatura opositora alrededor de 140 escaños, frente a los 103 obtenidos por el partido del presidente saliente.

El resultado pone fin a doce años de dominio de Vucic y supone un vuelco respecto a las elecciones de 2023, cuando el SNS consiguió la mayoría absoluta. La formación nacionalista pierde ahora 26 representantes y queda obligada a abandonar el control parlamentario que había sostenido durante más de una década. La magnitud del retroceso no se explica únicamente por el desgaste de un Gobierno prolongado: refleja también la capacidad de una plataforma nacida de las protestas universitarias para convertirse en la principal fuerza electoral del país.

Una derrota reconocida por el propio Vucic

Vucic reconoció públicamente la derrota poco después de conocerse las primeras proyecciones. «Está claro que hemos perdido estas elecciones. Ganó la Lista de Estudiantes», admitió el dirigente conservador, que calculó para su partido unos 105 escaños y entre 135 y 140 para sus adversarios. La aceptación del resultado despeja, al menos inicialmente, la incertidumbre sobre la voluntad del Ejecutivo de reconocer el desenlace electoral.

El presidente saliente, sin embargo, acompañó su declaración de una advertencia política. Acusó a la formación vencedora de «mentir» y pronosticó que el próximo Gobierno «será desastroso». Sus palabras anticipan una relación difícil entre el futuro poder ejecutivo y el bloque que ha gobernado Serbia desde hace doce años, especialmente si el SNS conserva una posición relevante en el Parlamento y mantiene capacidad para movilizar a sus seguidores.

La derrota también afecta al Partido Socialista, socio habitual del Gobierno durante los últimos años. La formación no habría alcanzado el umbral del 3 % necesario para entrar en el Parlamento, después de haber contado con 18 escaños en la legislatura anterior. Su salida debilita aún más el espacio político que respaldaba a Vucic y reduce las opciones de una recomposición inmediata del antiguo bloque oficialista.

La oposición estudiantil abre una nueva etapa política en Serbia tras la derrota de Vucic

De las universidades a las urnas

La Lista de Estudiantes nació del movimiento universitario que durante dos años encabezó protestas en distintas ciudades serbias. La movilización canalizó el malestar acumulado por los casos de corrupción, la polarización extrema y la percepción de que las instituciones habían dejado de responder a las demandas de una parte amplia de la sociedad. La juventud pasó así de ocupar calles y facultades a disputar directamente el poder parlamentario.

El salto electoral resulta significativo porque transforma una protesta esencialmente cívica en una estructura política con responsabilidad de Gobierno. La candidatura no solo debía capitalizar la indignación contra Vucic, sino también convencer a votantes de perfiles distintos, incluidos sectores que no habían participado en las manifestaciones. Su ventaja en escaños indica que consiguió presentarse como una alternativa suficientemente amplia para aglutinar el rechazo al oficialismo.

El resultado no elimina las dificultades que acompañan a esa transformación. Una plataforma construida alrededor de la protesta debe ahora definir prioridades, formar una mayoría y convertir consignas de regeneración institucional en políticas concretas. La gestión de la economía, la lucha contra la corrupción, la relación con las instituciones del Estado y la política exterior pondrán a prueba la cohesión del nuevo bloque.

Celebración masiva y episodios de violencia

Miles de personas salieron a las calles para celebrar la derrota del SNS. En varios puntos del país se escucharon cánticos de «victoria» y «Vucic se va», mientras las bengalas iluminaban las concentraciones. La plaza Slavija de Belgrado, uno de los principales escenarios de las protestas iniciadas dos años atrás, quedó abarrotada. También hubo celebraciones en el Parque de los Pioneros, situado entre el Parlamento y el Palacio Presidencial, un espacio que durante meses había permanecido cerrado al público y ocupado periódicamente por grupos de encapuchados favorables a Vucic.

La euforia convivió con enfrentamientos. Grupos de manifestantes bloquearon durante aproximadamente dos horas la principal avenida de Belgrado y se enfrentaron con la policía, golpeando a agentes y pateando vehículos oficiales. En distintos escenarios, las fuerzas de seguridad llegaron a abrir fuego contra la multitud, según el relato difundido tras los comicios. Estos episodios introducen un elemento de riesgo en la transición: la celebración de una victoria electoral puede convertirse en una nueva fuente de confrontación si no se restablecen rápidamente unas condiciones básicas de seguridad.

La Lista de Estudiantes pidió a sus simpatizantes que abandonaran las calles y preservaran la victoria «de forma pacífica y digna». La formación recordó que el proceso electoral todavía no había terminado y que sus representantes y ciudadanos continuaban contando votos en las comisiones electorales. El llamamiento revela la prioridad inmediata del nuevo bloque: proteger la legitimidad del resultado y evitar que los incidentes permitan al oficialismo cuestionar el mandato surgido de las urnas.

El desafío de gobernar después de la protesta

La transición política dependerá ahora de la capacidad de la Lista de Estudiantes para convertir una mayoría electoral en una mayoría parlamentaria estable. La cifra de 140 escaños le concede una posición dominante según las proyecciones disponibles, pero la formación tendrá que organizar un Gobierno, distribuir responsabilidades y establecer acuerdos sobre un programa común. La amplitud de la coalición social que la respaldó puede ser una ventaja electoral y, al mismo tiempo, una fuente de tensiones internas.

El cambio también tendrá consecuencias institucionales. Durante el ciclo de Vucic, la oposición denunció una polarización creciente y cuestionó la calidad del debate político. La nueva mayoría tendrá que demostrar que su llegada al poder produce controles más sólidos, transparencia en la gestión y garantías para las distintas corrientes políticas. La reacción del SNS será decisiva: una oposición parlamentaria combativa puede contribuir al equilibrio institucional, mientras que una estrategia basada en la deslegitimación del resultado agravaría la fractura social.

Serbia entra, por tanto, en una etapa abierta y de alto riesgo político. La caída de Vucic representa una ruptura histórica, pero no resuelve por sí sola los problemas que impulsaron las protestas. La credibilidad de la Lista de Estudiantes dependerá de que logre mantener la movilización cívica dentro de cauces institucionales, responder a las expectativas de sus votantes y demostrar que el relevo electoral puede traducirse en una transformación duradera.