La participación en las elecciones legislativas anticipadas de Serbia alcanzó el 64,9% a las 18:00 horas, según los datos difundidos por la comisión electoral. Se trata del nivel más elevado registrado a esa hora desde la desintegración de Yugoslavia en 1992, en unos comicios marcados por la disputa entre el bloque oficialista encabezado por Aleksandar Vucic y una candidatura vinculada al movimiento estudiantil.
Las urnas permanecieron abiertas hasta las 20:00, por lo que el dato provisional todavía podía aumentar durante la última parte de la jornada. La elevada afluencia confirma la intensidad de una convocatoria que llega dos años después del accidente ocurrido en la estación ferroviaria de Novi Sad, un suceso que desencadenó las mayores manifestaciones del país desde las protestas que precedieron a la caída de Slobodan Milosevic, hace 26 años.
Una contienda entre continuidad y cambio
La principal pugna enfrenta a la Lista Serbia Unida, liderada por Vucic, y la Lista Estudiantil, que reúne a 250 intelectuales, profesores y representantes de distintos sectores de la sociedad en nombre de los universitarios movilizados desde noviembre de 2024. El movimiento reclama un cambio político y ha convertido las elecciones en una prueba sobre la capacidad de la oposición social para traducir la protesta callejera en representación institucional.
Vucic, figura dominante de la política serbia durante casi los últimos 15 años, acudió a votar en Belgrado junto a su esposa después de esperar cerca de dos horas. El dirigente afirmó que confiaba en una jornada pacífica y aseguró que tanto él como su partido respetarían el resultado de las urnas. “La voz del pueblo es la voz de Dios: vox populi, vox dei”, declaró, antes de añadir que, si perdían, reconocerían la voluntad electoral, y que, si ganaban, nadie podría arrebatarles la victoria.
El presidente adelantó que su bloque divulgaría proyecciones fiables aproximadamente tres horas después del cierre de los colegios. Preguntado sobre si la elevada participación reflejaba un deseo de cambio, respondió que habría que esperar a conocer el resultado. La respuesta refleja una de las principales incógnitas de la jornada: si la movilización adicional se distribuirá de forma equilibrada o favorecerá especialmente a la candidatura estudiantil.

El movimiento estudiantil entra en la competición
Tras votar en Novi Sad, Ilija Srdanovic, médico y primer candidato de la lista de 250 integrantes del movimiento juvenil, interpretó las largas filas ante los centros electorales como un indicio de participación récord en la historia reciente de Serbia. Srdanovic expresó su deseo de que la jornada transcurriera en un ambiente democrático y pacífico y de que el país eligiera legítimamente un nuevo Gobierno.
La candidatura estudiantil parte de una movilización nacida en las universidades, pero su alcance ha ido más allá de los campus. Sus impulsores han intentado extender la organización a comunidades donde los partidos opositores tradicionales encontraban dificultades para establecer estructuras permanentes. Esa expansión puede ser decisiva en un sistema en el que la capacidad de movilizar votantes fuera de los grandes núcleos urbanos suele resultar determinante.
La campaña, sin embargo, se desarrolla en condiciones desiguales. En los municipios pequeños, el empleo y los ingresos de muchas familias dependen con frecuencia de instituciones bajo control político. En ese contexto, expresar públicamente una preferencia electoral puede tener consecuencias, según advierten analistas y representantes de la sociedad civil. La participación elevada no elimina por sí sola esas presiones, aunque puede reducir el peso relativo de las redes locales de dependencia si incorpora a votantes que normalmente no acuden a las urnas.
La verificación de los resultados, el siguiente desafío
Naim Leo Besiri, director del Institute for European Affairs de Belgrado, sostiene que estas elecciones van más allá de determinar quién formará el próximo Gobierno. A su juicio, también pondrán a prueba si Serbia puede cambiar de ejecutivo mediante unas elecciones genuinamente democráticas después de casi 15 años de predominio del Partido Progresista Serbio, el SNS asociado a Vucic.
Besiri describe una combinación de esperanza, agotamiento, miedo y determinación, pero sitúa el principal interrogante en la fase posterior al cierre de los colegios. La cuestión decisiva, señala, será comprobar si los resultados pueden verificarse de manera independiente y si las instituciones respetan la decisión de los votantes. La observación y el recuento adquieren así una importancia comparable a la participación, especialmente en una contienda que ha elevado la desconfianza entre el oficialismo y sus adversarios.
El sistema electoral establece un umbral del 3% para acceder al Parlamento. Los analistas consideran que una movilización tan alta podría beneficiar a la Lista Estudiantil, pero también dejar por debajo de ese límite a varias fuerzas minoritarias. Esa posibilidad podría alterar la composición de la Asamblea y concentrar el reparto de escaños entre los bloques con mayor capacidad organizativa.
Un resultado con posibles pactos
Aunque la batalla política se ha presentado principalmente como un enfrentamiento entre Vucic y el movimiento estudiantil, los partidos de la oposición que concurren por separado pueden desempeñar un papel relevante. Si ninguna candidatura alcanza una mayoría suficiente, esas formaciones podrían convertirse en socios necesarios para formar Gobierno, siempre que superen el umbral legal y mantengan posiciones compatibles con alguno de los bloques principales.
El dato de participación registrado a las 18:00 supera el de anteriores convocatorias a esa misma hora y se aproxima a los niveles más altos de la historia electoral contemporánea del país. La última gran movilización, cercana al 70%, se produjo en las últimas elecciones de Milosevic y permanece como referencia política en Serbia. El desenlace de esta jornada no dependerá únicamente de alcanzar una cifra récord, sino de cómo se traduzca ese interés en votos, escaños, alianzas y aceptación institucional del resultado.