Los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) mantuvieron este viernes bloqueadas varias de las principales vías de Ciudad de México para exigir mejores condiciones laborales, un aumento salarial y el abastecimiento regular de medicamentos. La movilización afectó tramos que van desde Periférico, al sureste de la capital, hasta Viaducto y la avenida de los Insurgentes, donde la circulación volvió a quedar interrumpida por la tarde.
Diálogo abierto, conflicto sin resolver
Las protestas continúan pese a la mesa de diálogo instalada el jueves entre la dirigencia sindical y la Secretaría de Gobernación. Parte de los manifestantes abandonó entonces la negociación y se dirigió al Paseo de la Reforma, una señal de que las conversaciones todavía no han producido compromisos suficientes para desactivar la presión en las calles. Los trabajadores sostienen que sus acciones son pacíficas y resumen su demanda con una consigna: “Después de trabajar, venimos a luchar”.

El Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social informó que el 14 de octubre realizará una consulta entre el personal para definir la posición de los trabajadores. El proceso contará, según la organización, con el acompañamiento del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral y de la Secretaría del Trabajo. El sindicato también aseguró que no habrá represalias contra quienes participen en las manifestaciones.
La organización rechazó cualquier acto de violencia y pidió que las protestas no perjudiquen a los pacientes ni impidan el funcionamiento de los servicios médicos. De acuerdo con su comunicado nocturno, todos los hospitales del país operaban con normalidad. Esta precisión reduce el impacto inmediato sobre la atención sanitaria, pero no elimina el problema de fondo: mientras no haya avances verificables sobre salarios, condiciones de trabajo y suministro de medicamentos, los bloqueos seguirán siendo el principal mecanismo de presión de los trabajadores.